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lunes 3, septiembre de 2012

“Si llueve mucho los problemas se acentúan, sino se disfrazan”

 

Reportaje a Antonio Brailovsky, economista especializado en medio ambiente. La ausencia de planificación en la ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano bonaerense dejó a gran parte de la población sobre zonas inundables. El interés inmobiliario por detrás de los grandes emprendimientos impide una solución de fondo, más allá de obras paliativas. Puerto Madero como el ejemplo de una bomba de tiempo y la imposibilidad de cumplir con la Ley de Basura Cero. Un duro diagnóstico: “Mientras la prioridad sea el automóvil y no la salud pública, la sociedad tendrá pavimento y no cloacas”.

 

Si llueve mucho los problemas se acentan, sino se disfrazan

 

Por Gabriel Morini para la Cooperativa de Medios Barriales EBC
 
Las últimas lluvias ocurridas durante agosto fueron una prueba de fuego para las obras recientemente culminadas en el Arroyo Maldonado, pero la ciudad toda se encuentra prácticamente construida sobre puntos críticos en materia de inundaciones.
 
El ex defensor adjunto del Pueblo de la Ciudad, Antonio Brailovsky, economista especializado en historia ambiental, detalló en diálogo con la Cooperativa EBC el motivo por el que no se enfrentan los desafíos ambientales en materia de saneamiento y de basura.
 
El gran negocio inmobiliario por detrás de la construcción en zonas inundables y el peligro en Puerto Madero. “Cada vez que se hace una obra, se cambia la inundación de lugar”, afirma el especialista que advierte del problema de no tomar conciencia del problema, y de que las sociedades no exijan abordajes de fondo a sus gobiernos. “La sociedad no está pidiendo saneamiento ni políticas urbanas complejas. Piden bacheo y autopistas”, sostiene Barilovsky.
 
-¿Cómo analiza el estado actual de las obras hídricas en la ciudad con respecto al nivel de inundaciones?
-El área metropolitana de la ciudad creció hacia abajo, hacia la cuenca de los ríos y esto impacta tanto en residuos como en inundaciones. Los problemas son comunes con el área de la provincia de Buenos Aires: el avance urbano hacia las zonas que son inundables. No ha habido, ni en la ciudad ni en los municipios del conurbano, un intento por restringir que haya poblaciones enteras en zonas de riesgo. Sólo se pensó en qué obras servirían para palear esos problemas. Es de riesgo el estado actual porque hay una tensión permanente entre problema-obra. Tal vez pueda haber períodos de descanso entre problemas por la influencia de la obra pero no será permanente. Ya hay cientos de miles de personas en zonas inundables. No es responsabilidad del gobierno actual ni del anterior, sino de todos los gobiernos del siglo XIX y el criterio que tuvieron para expandir la ciudad.
 
-¿Dónde se evidencia de peor forma esta situación? 
-En la ciudad es en la zona inundable del Bajo Belgrano, donde está la cuenca del arroyo Vega. Aunque con las últimas tormentas no hubo problemas en las zonas del arroyo Maldonado, es pronto evaluar cómo funciona el canal aliviador. Pero hay una cantidad muy grande de zonas críticas. El Maldonado corta la ciudad entera debajo de la avenida Juan B. Justo. Con esa obra hubo gente con mucho pesimismo y otra con mucho optimismo pero la verdad con una sola lluvia no alcanza para saber si funciona bien o no. El año pasado era la peor zona de la ciudad sin dudas.
 
-¿Cómo se entiende que además sean zonas densamente pobladas?
-No se entiende que en esas zonas la densidad de población duplique el promedio de la ciudad y estamos hablando de la principal cuenca. Pero ni en ciudad ni en los municipios de provincia se hizo una demarcatoria precisa. La presión del interés inmobiliario fue determinante.
 
-Puerto Madero, por ejemplo.
-Claro, como es una zona costera, es ahí donde las napas desembocan muy cerca de superficie, o sea que lo habitual es que los edificios allí tengan bombas de achique en los sótanos. De esto se intenta que nadie se entere.
 
-Es decir que no son construcciones durables…
-Digamos que un edificio cuyo sótano se inunda constantemente va a tener problemas alguna vez porque el agua disuelve la tierra en las que se insertan los cimientos. Si el edificio tiene dos pisos es una cosa pero si tiene 50, es otra.
 
-¿Hay otras zonas con esas características de napas en superficie?
-El Bajo Flores era un enorme pantano. Todas las áreas que están especificadas en los mapas del Instituto Geográfico Militar tenían pantanos. En esas se establecieron las fábricas, que bombearon el agua de las napas hasta deprimirlas. Cuando la economía neoliberal se dedicó a destruir el sistema productivo, no hubo nadie que bombeara y se retornó a la condición que tenían hace dos siglos. El ascenso de las napas está por igual en todo el bajo. Hay una barranca que nace en Parque Lezama, sigue por Paseo Colón, Leandro N Alem, Libertador, Luis María Campos hasta un poco más allá de la catedral de San Isidro. En la ciudad, la Autopista 25 de Mayo marca el límite de la zona más baja hacia el Riachuelo toda esa zona va a tener napas altas y problemas de sótanos inundados. Si llueve mucho además los problemas se acentúan. Si hay sequía, los problemas se disfrazan.
 
-¿Hubo alguna gestión que tuviera en cuenta esta situación en la planificación urbana?
-La más sensata fue la de Juan De Garay que destinó las zonas bajas a la actividad ganadera y les quito población. Garay tenía mucho espacio. Así cualquiera, porque el problema es que el espacio es el recurso más escaso.
 
-¿La peor?
-La de Antonio Crespo –que le da el nombre a Villa Crespo- que fue intendente a fines del siglo XIX. Fue quien inauguró los loteos sobre zonas inundables. Afirmaba que a media que la gente los fuera ocupando se iban a ir secando. Hasta ese momento nadie se había animado a hacer eso. Luego los demás imitaron un modelo, y las obras y anuncios políticos los hicieron por razones de valorización inmobiliaria.
 
-¿No hay soluciones de fondo?
- Cada vez que se hace una obra, se cambia la inundación de lugar por la pendiente, y el agua se va para otro lado. La mayor parte de las obras están destinadas al fracaso.
 
-¿Nadie ve esta situación a futuro?
-Se cree que con las obras se solucionan las cosas para siempre pero solo se patea para adelante el conflicto. Pero en algún momento habrá que plantear en el código de planeamiento, definir el área de riesgo para elevar edificios o instalar viviendas, cómo se pasan cables y caños de otra manera.
 
-¿Hay un relación también con la excesiva producción de basura de la ciudad?
-Así como para el área metropolitana se necesita una política conjunta para el tema de inundaciones, para residuos hace falta una política nacional conjunta, que implique también una presión hacia las empresas que generan mucha parte de la basura.
 
-Y por qué no la Ley de Basura Cero?
-Una ley como esa necesitaba un estudio previo para ver si se podía aplicar. La ley la aprobaron sabiendo que nadie la iba a aplicar, por algo ninguno de los municipios del conurbano tiene una ley equivalente. En algún momento habrá que sincerar que es necesario una política en común y unificar ciudad y municipios con normativa conjunta que no sea “Basura Cero” pero que sea “Basura un poco menos”. El único secreto es que sea una sola estrategia aplicada de manera simultánea.
 
-¿Y el saneamiento del Riachuelo está siendo encarado con la estrategia adecuada?
-Existen tensiones, conflictos de intereses. El problema crítico es la calidad del agua. Allí han hecho, por orden de la Corte Suprema, expedientes de las casi 2 mil empresas contaminantes y las han intimado, pero lo que explica el olor son las cloacas que tiene AySA en el camino a Ezeiza. Hay instalaciones de saneamiento y las tiran al Riachuelo sin ningún tratamiento. Sobre estas cloacas, el único proyecto es hacer un caño que las esconda y mandarlo al río pero más lejos. No hay un proyecto de tratamiento. Creo que es el punto más débil del proyecto.
 
-No es un escenario optimista.
-Las autoridades son las que votó la ciudadanía, que a su vez siguen las prioridades de la sociedad. La sociedad no está pidiendo saneamiento ni políticas urbanas complejas. Piden bacheo y autopistas. No se está pidiendo revisar el código de planeamiento urbano. Mientras la prioridad sea el automóvil y no la salud pública, la sociedad tendrá pavimento y no cloacas. Pero nunca es del todo tarde. Nuestro rol es llamar la atención sobre esto y tratar de que la ciudadanía reflexione y reordene sus prioridades.

 

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