La vuelta más incierta

Con más dudas que certezas, hoy abrieron sus puertas las escuelas en la Ciudad. Ni todos los días, ni con todos los chicos, directivos y docentes debieron acomodar el protocolo que bajó el Gobierno de la Ciudad a las deficitarias condiciones edilicias de la mayoría de los establecimientos. Ademys inició una huelga de 72 para manifestar su rechazo.

La vuelta más incierta

Hasta ayer los chats de familias estallaban de mensajes que marcaban el pulso de un comienzo de clases cargado de incertidumbres y temores. Con escaza información, sin parámetros oficiales claros, con las escuelas en las mismas condiciones edilicias que el año anterior y docentes condicionados por los tiempos de una agenda que parece responder más a fines políticos que epidemiológicos, el Gobierno porteño logró obtener su foto más buscada.

Desde Ademys, plantearon que “es una vuelta a la presencialidad que no garantiza las condiciones sanitarias ni para los estudiantes ni para los docentes", por eso decidieron arrancar con un cese de tareas por 72 horas, que podría extenderse para la próxima semana. En tanto, los docentes de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) convocaron para hoy a una jornada de "organización y lucha" en rechazo al protocolo presentado por el Gobierno de la Ciudad, al que consideraron "insuficiente".

El gremio decidió responsabilizar judicialmente al jefe de gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta y a los ministros de Salud, Fernán Quirós y de Educación, Soledad Acuña "por sus decisiones gubernamentales y los daños personales y sanitarios que pudieran ocasionar en la comunidad educativa".

A diferencia del discurso oficial, que hablaba de máxima presencialidad y aseguraba una jornada simple para todos los chicos, en la mayoría de las escuelas, directivos y docentes definieron regímenes presenciales parciales, con alternancia de días o semanas, horarios escalonados y cursos subdivididos para poder mantener las distancias necesarias y adecuar los protocolos dispuestos por el Ministerio de Educación porteño a las realidades edilicias de las escuelas.

El plan de retorno a las aulas establecía que la responsabilidad de la puesta en marcha y adecuación de los protocoles quedaba al criterio del equipo docente de cada escuela. Este fue uno de los puntos más cuestionados por los gremios: “En la mayoría de los establecimientos no sabemos cuántos alumnos van a poder compartir un mismo espacio, falta ventilación adecuada y no queda claro qué docentes van a estar a cargo de espacios comunes como los patios de recreo”, explicó a Canal Abierto la secretaria Gremial de Ademys, Amanda Martin y agregó: “el deterioro y falta de inversión en infraestructura escolar es palpable en el presupuesto 2021, y lo mismo sucede con el Plan Sarmiento y la resignación de un plan de conectividad y distribución de computadoras”.

En este contexto, familias, cooperadores e incluso docentes armaron grupos en redes sociales para compartir dudas y posiciones en medio de un clima de temor e incertidumbre. Muchas familias coinciden en el planteo de una presencialidad no obligatoria hasta tanto se avance con la vacunación de docentes, adultos mayores y otros grupos de riesgo.

Desde el colectivo Familias por un Retorno Seguro, juntaron firmas para enviar una carta al Presidente, Alberto Fernández y al Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, donde cuestionan que “tal como está planteado el retorno a la presencialidad a las escuelas, de manera obligatoria, inconsulta y arbitraria, y de manera inminente, pone en peligro la salud física y psíquica de las infancias, juventudes, familias, docentes y de la comunidad en general”.

En el documento, solicitan protocolos consensuados con la comunidad educativa, que respeten los indicadores del semáforo epidemiológico y las indicaciones de la Sociedad de Pediatría y advierten sobre el colapso del transporte público por el aumento de la circulación masiva de personas.