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miércoles 10, agosto de 2016

Becas en el freezer

Mientras los precios y las tarifas trepan sin control, las becas y los subsidios para los más vulnerables están congelados desde hace años. Como el Programa Adolescencia que, tal como denuncian las organizaciones sociales y culturales, en ocho años sólo aumentó un 25% el monto del incentivo. En el caso del subsidio habitacional el monto sigue siendo de 1.800 pesos cuando una pieza en un hotel cuesta, como mínimo, el doble. Por Luciana Rosende 

Becas en el freezer

 Joel empezó a diseñar de forma autodidacta. Fue cuando recibió la computadora portátil que entregó el Estado a los estudiantes de escuelas públicas. Con práctica y maña, aprendió a crear logos y motivos para bandas de rock. Y pudo perfeccionar su técnica y adquirir nuevos recursos en el taller de diseño gráfico de Casa Tasso, en La Boca. Así, convirtió lo aprendido en instrumento laboral. El curso forma parte de las actividades del Programa Adolescencia, del Gobierno de la Ciudad. Un programa que resalta la importancia de la cultura y el deporte como herramientas de inclusión para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Un programa que, en casi una década de vigencia, incrementó el monto de las becas en un promedio de menos del tres por ciento por año. Cuando arrancó, en el año 2007, el valor de las becas para adolescentes era de 200 pesos. En este 2016, el monto es de 250. Entre 2007 y 2015 permaneció congelado.

“Con esa plata no te podés comprar nada. A mi mamá ya no le puedo pedir, así que las cosas de uso personal las tengo que comprar con la beca, y no alcanza. Mi mamá se está quedando sin trabajo. Estaba en el programa Incubar, para emprendimientos, pero le dijeron que no va a seguir. Hace unos años, cuando hacía la escuela, la beca me servía un montón. Ahora no”, comparó Romina. Tiene 20 años y hace cuatro que toma talleres en Tasso. Además de aprender diseño gráfico en este espacio, cursa el Ciclo Básico Común para la carrera de Relaciones del Trabajo en la UBA. Vive en Barracas y necesita tomar un colectivo para llegar al centro cultural, por lo que una parte importante de su beca se va en pasajes.

“En el taller usamos mucho reciclado, para no tener que comprar materiales. Cosas que hay en casa: diarios, cartones, hacemos esténcil con radiografías”, enumeró Romina. Aunque durante las vacaciones de invierno no hubo clases en el Tasso, se acercó en pleno  receso junto a otros jóvenes para compartir una visita al Museo de Bellas Artes. “Los pasajes aumentaron un cien por ciento, con la beca ahora sólo pagamos el viaje. Y con la inflación que hay, con 250 no hacés nada”, agregó José, de 19 años, antes de salir para la excursión. Además de los talleres en Tasso, estudia Comunicación y quiere ser un buen periodista.
 
Resistir y proponer
La inquietud por la falta de actualización en las becas para adolescentes surgió en una de las reuniones del colectivo La Boca Resiste y Propone. Entonces, se decidió convocar a un encuentro con las instituciones que brindaran talleres en el marco del Programa Adolescencia en distintos barrios. Las primeras reuniones se concretaron entre fines de julio y principios de este mes en el centro Oliverio Girondo, adonde asistieron referentes de espacios como Casa Tasso, Boca Juniors y Nueva Generación del Deporte. También, la institución de baile de Laura Fidalgo y representantes de sedes de la Universidad Tecnológica Nacional.
 
“Algunos chicos de otras instituciones tuvieron que dejar, porque no les alcanzaba para llegar. Acá algunos vienen del Bajo Flores, de la Villa 31, de diferentes barrios. A los más chicos los traen los padres, son cuatro boletos de colectivo cada vez, u ocho si tienen que tomar dos”, explicó Maria Lucrecia Cirianni, de Casa Tasso –Olavarría 740- donde además de taller de diseño gráfico hay de percusión, piano, guitarra y ensamble, artes plásticas, tango, foto, cine y diseño de indumentaria para más de 150 jóvenes.
 
“Hace ocho años 200 pesos era un montón. Los chicos que hacían taller de patín, con la beca de cuatro meses se podían comprar su propio par de patines. O una máquina de coser. Ahora, con mil pesos en cuatro meses, ni en broma”, contrastó Cirianni, en diálogo con Sur Capitalino.  Y advirtió que en Tasso “se redujeron los talleres: por ejemplo había dos de cine y habilitaron uno. Ellos dijeron que era para propiciar la incorporación de nuevas instituciones al Programa”. Una trabajadora que formó parte del Programa durante dos años coincidió en que gracias a la beca “antes los chicos ahorraban, se podían comprar zapatillas”. También advirtió sobre la rigidez de los requisitos para ingresar como beneficiario: “Si tenés obra social podés quedar afuera. Los jóvenes se anotan en las oficinas de servicios sociales zonales y las colas son larguísimas, pero deciden quién entra en función de un ‘ránking de pobreza’ que ellos manejan”.
 
Desde el Gobierno de la Ciudad emitieron un comunicado en mayo de este año para difundir que el Programa Adolescencia “triplicó el número de asistentes” desde 2009. Según ese relevamiento, por entonces había tres mil beneficiarios y en la actualidad hay más de diez mil chicos y jóvenes de entre 14 y 18 años que disponen de la beca. Aunque hasta julio algunos seguían sin cobrar el subsidio de este año: “Era habitual que se retrasaran, pero en mayo o junio siempre cobraban. Ahora, hasta julio muchos no cobraron”, señaló la referente del Tasso, tanto en relación a los becados como a los docentes. “El Gobierno paga a los profesores y por los insumos, pero todavía no se pagó. En julio depositaron a algunos, pero la mayoría nada”, afirmó. Y destacó que “a los profesores nos aumentaron un 20 por ciento”, muy por debajo de cualquiera de los índices de inflación que se considere en comparación.
 
Por todo esto, desde las distintas instituciones que dictan talleres en el marco del Programa Adolescencia decidieron elevar una carta –firmada por 13 de esas entidades- a la ministra de Hábitat y Desarrollo Humano (antes era Desarrollo Social), Guadalupe Tagliaferri; a la titular de la Dirección General de Niñez y Adolescencia, Gabriela Marcela Francinelli; y a Soledad Bonetti, de la Gerencia Operativa, para solicitar una reunión y plantear la necesidad de “aumentar el valor de la beca de los adolescentes y pedir un aumento a las instituciones (que dictan los talleres)”, así como planteos específicos como el acceso a la tarifa social de SUBE para los chicos y jóvenes que estén dentro del Programa. 
 
Ningún caso aislado
El caso del Programa Adolescencia no es una excepción. Bajo el ala del Ministerio de Desarrollo Social, rebautizado a partir de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta como de Hábitat y Desarrollo Humano, hay distintos programas y áreas con bajo o incluso nulo aumento a través de los años, lo cual implica una reducción en términos reales teniendo en cuenta la inflación. De todos modos, hay programas dentro de la misma cartera que sí registran aumentos mayores (el de Ticket Social, por ejemplo), en una mejora selectiva cuyo criterio se desconoce.
 
Según datos de las “Guías de servicios sociales” publicadas por el Gobierno de la Ciudad en 2009 y en 2015, el programa de Integración Social de Adultos Mayores (como se llamaba hace seis años) o de Promoción y Apoyo a Adultos Mayores (como se lo conocía el año pasado), ofrecía entre sus beneficios a los abuelos la posibilidad de subsidios a Centros de Jubilados y Pensionados “para refacciones, turismo social, equipamiento, mejorar la oferta de prestaciones para los socios, pago de servicios y otros gastos que aseguren su buen funcionamiento”. En 2009 el monto del subsidio era de “hasta 15 mil pesos”. En 2015, también.
 
Uno de los casos más polémicos en cuanto a falta de actualización de los montos de subsidios es el que corresponde a la población en situación de calle, para acceder a dormir bajo techo en un hotel, en el marco del programa Buenos Aires Presente (BAP). Desde por lo menos 2013, el monto del subsidio es de 1800 pesos, cuando un cuarto de hotel en la Ciudad supera los tres mil. El tema quedó en medio de un escándalo en las últimas semanas, cuando el responsable del BAP, Maximiliano Corach, admitió en una entrevista que “no sabía” lo que costaba un hotel y reconoció: “Deberíamos rever el tema de las cifras de los subsidios”.
 
En este sentido, hace poco más de un año, en mayo de 2015,  el Asesor Tutelar ante la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso N°1, Gustavo Moreno, señaló a la agencia Télam que, según los resultados de una investigación realizada sobre esta modalidad de alojamiento, “mientras que en un programa se le paga al hotelero 36 pesos por persona por día, lo que a una familia tipo da algo más de 4300 pesos por mes, cuando se otorga el subsidio habitacional sólo se le entrega como máximo 1800 pesos por grupo familiar". Ya por entonces, y sin los últimos picos de inflación, un 80 por ciento de los hoteles relevados tenían un valor superior a los 1800 que se otorgan de subsidios.
 
Con una mirada general sobre los primeros meses de gestión de Larreta y Tagliaferri, la Junta Interna de ATE Promoción Social dio a conocer un duro informe en el que denunció “desmembramiento y falta de presupuesto de los programas destinados a trabajar con la población en situación de calle, con niñas/os y adolescentes víctimas de explotación sexual, en el abordaje del uso problemático de sustancias psicoactivas, y en la restitución y el fortalecimiento de vínculos familiares y comunitarios en villas de emergencia”. En el documento hicieron alusión a los ocho años de gobierno macrista en la Ciudad y señalaron que la situación actual responde a “un deterioro sistemático que, en nombre de la eficacia y la eficiencia, desgastó, recortó, tercerizó y fragmentó las políticas sociales en la Ciudad”.
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