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jueves 11, agosto de 2016

La Boca, bastión de la Masonería

 En Suárez al 400 se recuperó una casa donde funcionó la histórica Logia Liberi Pensatori. Allí, miembros de la Orden decidieron retomar la antigua tradición de una institución que asistió a cientos de familias con necesidades en el barrio. Por Leandro Vesco

La Boca, bastin de la Masonera

 “La gente del barrio acudía a las logias porque se sabía que los Hermanos ayudaban, en tiempos en donde no existía el estado de bienestar, la masonería fue la única Institución que socorrió a los primeros boquenses que se asentaron en un barrio a orillas del mundo en donde había muchas carencias”, con orgullo por saber que sus Hermanos se comprometieron con la realidad que les tocó vivir, un miembro de la masonería, que por discreción prefiere no dar su nombre, regla de oro de la Orden, nos cuenta la fecunda historia de los masones en La Boca, que nuevamente están trabajando en un viejo templo de la calle Suárez, donde funcionó una legendaria Logia que trató de iluminar y apoyar la vida de los boquenses.

La Boca en 1820 era un caserío. Madera, algunas chapas, inundaciones e incendios, pobreza y trabajo. La historia no ha cambiado mucho, pero este lugar de Buenos Aires acogió a muchos intelectuales y miembros de sociedades ligadas con el Risorgimento, el movimiento que luchó por la unificación de Italia. A partir de ese año y durante todo el siglo XIX llegaron en barcos personas que estaban formadas intelectualmente para combatir contra la desigualdad y luchar por los derechos individuales. Si Mendoza trajo delincuentes y personas de dudosa moral para fundar Buenos Aires, a La Boca llegaron prohombres de una altísima claridad moral y capacidad para hacer de este páramo un lugar en donde las ideas de libertad y fraternidad se desarrollasen. La masonería fundó La Boca.
 
Carbonarios y masones, Mazzini y Garibaldi, revolución y nacionalismo, eran palabras e ideas que se oían en un barrio precozmente iluminado por la necesidad de la libertad. No es de extrañar que se haya alimentado aquella imagen independentista de La Boca al erigirse como República, sus vecinos, muchos de ellos habían sido combatientes de las revoluciones italianas. Para entender el origen de la masonería en La Boca urge conocer que esta Orden, cuyo nacimiento se pierde en la noche de los tiempos, ayudó a Risorgimento. “Los exiliados de aquellas luchas llegaron a La Boca, eran personas de lucha pero también de trabajo. La Fraternidad masónica era la Logia”
 
“En un lugar muy fuerte, cubierto e iluminado, donde reina la paz, la concordia y la caridad, bajo la bóveda celeste en el punto vertical que corresponde al Oriente de Buenos Aires, se reunieron los miembros que componen la Augusta y Respetable Logia de San Juan de Escocia, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Regularmente Constituida con el título distintivo de Augusta Logia Liberi Pensatori, en la Boca del Riachuelo”, esta es la transcripción del Acta Constitutiva de la Logia que ayudó a La Boca a ser lo que fue, corría el 15 de enero de 1875. Liberi Pensatori trajo al barrio los ideales de la Fraternidad. Promovió la educación, sus hermanos fundaron en 1906 una escuela que llamaron Unión Fraternal en donde se enseñó bajo los principios del laicismo. “La Logia ayudaba a las familias con necesidades, se preocupaba por el bienestar de los vecinos, fundamentalmente por la juventud, promovía la cultura y sus miembros eran hombres comprometidos con el mundo, actuaban en forma directa, daban asistencia, comida, abrigo. La Logia era un lugar abierto en años en donde no existía socorro”, relata el Hermano que trabaja en el templo de la calle Suárez al 400.
 
En 1875 la masonería boquense crea un Hospital gratuito para todos los vecinos, en un barrio de obreros que querían ser más que eso, la Logia se transformó en un espacio de contención y de formación. “Hasta la propia Iglesia enviaba gente a las Logias”, comenta el Hermano masón. Lo que demuestra hasta qué punto la Logia se había constituido como eje barrial de progreso y libre pensamiento. No existe una sola Institución del barrio que no tenga un origen masón. La Mutual San Martín, el Teatro Verdi. Tomás Liberti (masón), por ejemplo, creó los Bomberos Voluntarios. Pero con la irrupción del fascismo en Europa y la llegada del peronismo en nuestro país, la masonería y sus ideales de filantropía y progreso representaron una amenaza para la dirigencia política que quería enarbolar esas banderas, pero desprovistas de lealtad y moral. “Las logias debieron volver a ser secretas ya que muchos Hermanos fueron perseguidos, incluso muertos”. El barrio comenzó su decadencia.
 
Pero en La Boca desde hace un tiempo algunos Hermanos de la Orden han querido retomar la antigua tradición masónica boquense y están trabajando en un templo de la calle Suárez al 400, lugar donde funcionó la histórica Logia Liberi Pensatori. Aún en silencio, de a poco se oyen voces y pasos en un lugar en donde se pensó La Boca, dándole al barrio ese identidad que acuna valores que surgieron de masones que dieron todo por el progreso del pueblo obrero.
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