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martes 17, febrero de 2004

La Asamblea de Parque Chacabuco dice

Los vecinos aprobaron el texto que est a continuacin dirigido al resto de las asambleas barriales. El documento abre una nueva discusin sobre el proyecto poltico de las agrupaciones que surgieron el 19 de diciembre de 2001.

EL NACIMIENTO DE LAS ASAMBLEAS
Las asambleas nacen de un hecho poltico: el argentinazo del 19 y 20 de diciembre de 2001, que reflej (aunque sea transitoriamente) la profunda desconfianza de la poblacin en la casta de polticos del sistema. Las asambleas son organizaciones polticas surgidas de esa lucha. Mientras el fascista diario La Nacin adverta a su buen lector que las asambleas eran grmenes de soviets, muchas personas hacan su primera experiencia poltica.

QU NOS PAS EN EL 2002
Obviamente hemos tenido un reflujo en cuanto a la cantidad de integrantes y adems no hemos logrado articularnos como movimiento. Por supuesto que han influido otros factores, pero se puede decir que las dos fallas principales de las asambleas fueron: la falta de organizacin y la carencia de un objetivo poltico.

Se piensa acaso que los que volvieron a sus casas lo hicieron por la politizacin extrema de las asambleas?. Si bien no puede descontarse el papel nocivo que tuvo la falta de unidad de la izquierda y sus consecuentes peleas por espacios de poder, el elemento fundamental
que influy para el desnimo fue que la posibilidad de unidad tras un objetivo poltico propio (que deba partir del que se vayan todos) se torn cada vez ms lejana, y que la inexperiencia de los militantes asamblearios conspir contra la posibilidad de frenar en debates democrticos los manijazos y los oportunismos.

LA DESVENTAJA DE CARECER DE UN OBJETIVO COMN
Por no tener nosotros definiciones polticas, se las dejamos a los que s las tienen. De esta manera, les hacemos el juego porque a ellos no les conviene que tengamos nuestras propias definiciones polticas, as imponen las de ellos. Si las tuviramos, les resultara mucho ms difcil incidir en nuestras polticas para su propio beneficio. Fue justamente nuestra falta de experiencia organizativa y poltica lo que facilit las intervenciones mezquinas de otras
fuerzas en nuestro movimiento.

Tener una definicin poltica no es til por dos razones. Primero para tener una coherencia hacia el exterior (el resto de la sociedad) y saber hacia donde queremos llegar. Algunos compaeros dirn que el camino ya est ms o menos marcado por nuestras propias acciones (apoyo a los piqueteros, a las fbricas recuperadas, a los cartoneros, a los
trabajadores de la salud, manifestaciones contra la guerra, contra los tarifazos, contra el ALCA, etc.). Eso es en parte verdad, pero no basta. Saber lo que no queremos es el primer paso, ahora debemos saber lo que s queremos.

A menos que queramos pasear, debemos establecer un punto de llegada, un objetivo. A dnde queremos llegar? Dejaremos siempre librado a la espontaneidad el camino a recorrer, o es mejor tratar de planificarlo y adecuarlo segn la coyuntura? Dejaremos que se repita la pregunta del despus qu del QSVT?

La segunda razn para tener un proyecto poltico propio es para partir desde una posicin de fortaleza en nuestra articulacin con otras fuerzas del campo popular. La no conformacin de un proyecto poltico propio es lo que no termina de conformar la identidad
poltica de las asambleas, lo cual no es una virtud, sino una debilidad que puede ser (y fue) explotada por el sistema.

A quin le conviene que las asambleas no tengamos un proyecto poltico propio?
En primer lugar, al sistema. Las personas, cuanto ms despolitizadas estn, son ms fciles de engaar y manipular. Esto explica la primavera de ciertas organizaciones con el gobierno de Kirchner y el repudio cada vez ms fuerte a los piqueteros y trabajadores en lucha por parte de la clase media.

En segundo lugar, la ausencia de un proyecto poltico propio beneficia a todo grupo poltico que vea a las asambleas como semillero para llevar agua para su propio molino.

En tercer lugar, la ausencia de un proyecto poltico comn les viene bien a los individuos que valoran muchsimo mas el yo hago lo que se me canta en vez de las decisiones del colectivo.

LOS PREJUICIOS SON UNA DEBILIDAD
Algunos asamblestas temen a la uniformidad del pensamiento, a la jerarquizacin de las discusiones, a la imposicin de las ideas desde arriba. Yo les pregunto: cul es el arriba del movimiento asambleario? Hay un arriba, hay un abajo? Desde cuando el movimiento asambleario renunci a la democracia como mtodo de funcionamiento? Si logramos democrticamente un proyecto poltico comn y mantenemos la democracia organizativa, de ninguna manera podrn imponerse ideas que no sean realmente comprendidas y deseadas por la mayora.

Algunos asamblestas siguen temiendo a los aparateos y de alguna manera asumen que los que tienen ideas como las nuestras pertenecemos a la izquierda partidaria. Esos prejuicios que, supuestamente, protegen a las asambleas, no hacen ms que debilitarlas. Acostumbrarse a los prejuicios es acostumbrarse a no hacer un anlisis objetivo de la realidad.

Los prejuicios son una forma de debilidad intelectual, pues remplazan la fortaleza y la responsabilidad de un razonamiento objetivo por meros actos reflejos gatillados por ciertas palabras o actitudes. Entonces, en base a los prejuicios, se suele reaccionar irracionalmente. Pareciera que la mejor manera de proteger nuestra autonoma es rechazar de plano
todas las palabras o conceptos que suenen a pensamiento de izquierda para mantenernos puros y seguros contra el aparateo. Tal es el pensamiento de algunos compaeros, y ese pensamiento los lleva a posiciones reaccionarias, como a evaluar si van o no a una marcha antirrepresiva slo porque convoca la izquierda. Para estos compaeros el nos tocan a uno
nos tocan a todos es slo una frase para tranquilizar la conciencia.

POR QU LOS PREJUICIOS NO VAN MAS
El deber de los asamblestas que siguen activos es superar crticamente las experiencias anteriores. Si a las malas experiencias se las estigmatiza y se las convierte en cucos permanentes (Parque Centenario, los partidos) no se las supera. Lo que se hace es
perpetuar el malestar, profundizar los rencores, dividir, desmovilizar y, por lo tanto, hacerle un gran servicio a la clase dominante.

La defensa de nuestro movimiento no pasa por etiquetar a las posiciones que vengan del exterior y aislar o romper para que esas posiciones no ganen. La defensa de nuestro movimiento pasa por plasmar nuestra poltica en un proyecto al que podamos defender
consecuentemente frente a cualquiera. Y, ms importante, ofrecer ese proyecto a toda la poblacin, para que se d cuenta de que un cambio de raz es posible y necesario. Y, por supuesto, ese proyecto no ser monoltico ni eterno, sino que se ir contrastando con la realidad y con el aporte y la confrontacin de ideas. Es esencial que las asambleas empiecen a discutir que sociedad quieren.

Si en el da de maana las asambleas vuelven a convertirse en factores referentes para la gente en general y nosotros no hemos llegado algunas definiciones polticas, es muy probable que los vecinos armen nuevas asambleas al lado de las nuestras, o quizs reeditaremos los problemas que tuvimos en el 2002. Si en algo debemos aprovechar estos momentos de reflujo, es para aprender bien las lecciones, hacer autocrtica y tratar de no cometer los mismos errores en el futuro.

POR QU HAY FRAGMENTACIN?
Ni la uniformidad impuesta desde arriba ni la exaltacin reaccionaria del individuo son positivas. Los colectivos funcionan en base a acuerdos, no en base a las diferencias como pregonan los individualistas. Para que varios colectivos funcionen de manera unitaria debe haber un acuerdo bsico entre todos ellos y que se permitan matices de diferencia.

En la actualidad nadie puede negar que existe una fragmentacin en las asambleas. Pero se equivocan los que piensan que esa fragmentacin se debe a diferencias meramente organizativas o a ostracismo: la fragmentacin existe porque no hay unidad poltica.

Una organizacin es un conjunto de personas relacionada de cierta manera en pos de un objetivo comn. El aglutinante de toda organizacin no es un mtodo organizativo, sino un objetivo. El que dice que la horizontalidad (un mtodo organizativo) es un objetivo estratgico est profundamente equivocado. Nuestro objetivo estratgico debe ser cambiar la sociedad para que no haya miseria, explotacin, hambre, represin, injusticia y desigualdad. Los mtodos organizativos que utilicemos deben corresponderse a la coyuntura, aferrarse siempre al mismo mtodo organizativo es sectario. Una organizacin no puede manejarse de la misma manera cuando tiene 10 integrantes que cuando tiene 100 o 1.000.

Si fuera verdad que el aglutinante para la unidad de las asambleas es el mtodo organizativo, no estaramos fragmentados. Hay que abrir los ojos y reconocer que la fragmentacin se debe a la falta de un objetivo poltico que nos identifique a todos.

Por todo esto recalcamos que no es suficiente juntarnos para temas puntuales. No es suficiente la solidaridad espontnea y a las apuradas. Para constituir un movimiento articulado debemos alcanzar unidad poltica en los temas fundamentales.

La situacin defensiva en la que estamos no durar para siempre. Las asambleas se fortalecern, o se extinguirn. En este momento es poco probable que las asambleas mejoren en cuanto a cantidad, por lo que debemos orientarnos a mejorar en calidad. Si mejoramos en calidad (objetivo poltico y coordinacin) ser ms probable que mejoremos en cantidad en un futuro.

15 de febrero de 2004
ASAMBLEA POPULAR PARQUE CHACABUCO (GOYENA Y PUN)

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