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miércoles 22, septiembre de 2010

Soltar libros para sembrar ideas

La Alianza de editores independientes de la Argentina realizó ayer un “picnic de libros” en la Plaza San Martín para establecer al 21 de septiembre como el Día Internacional de la Bibliodiversidad en   defensa de un repertorio de voces diverso y el acceso universal a la información y al conocimiento.
 

Bajo el lema “Traé tu libro para soltar y encontrarte con un libro que te está esperando”, la Alianza de editores independientes de la Argentina realizó ayer una suelta de libros en lugares públicos con el objetivo de expandir la multiplicidad de lecturas.

"En el acto de desprenderse de un libro querido se estimula la multiplicidad de las lecturas y la viralidad de la misma acción de desprendimiento. Cuando un libro es leído sólo una vez no aprovechamos el máximo de su potencial", señalaron los organizadores.

La iniciativa busca generar otra cultura en torno al libro, a su posesión y a la potencialidad de sus sentidos.  Los que se acercaron a la Plaza San Martín pudieron soltar un libro querido para encontrarse con otro libro querido, soltado por otro.  La idea es realizar la acción en cualquier espacio abierto de la ciudad.

La movida se celebró simultáneamente en diez países de América latina por el Día de la Bibliodiversidad, palabra embrollada que, traducida al “lenguaje de a pie”, sería la diversidad cultural aplicada al mundo del libro. Esto es, la defensa de un variado repertorio de voces y el acceso universal a la información y al conocimiento.

La fecha, en concordancia con el Día de la Primavera del Hemisferio Sur, fue elegida por evocar "la variada, el contraste de colores, el reverdecimiento, la transición, el amor, perfume, el anuncio de lo nuevo. Y el Sur connota la posición de periferia del sentido de circulación de las ideas en un mundo globalizado.", apuntaron desde la Alianza de editores independientes de la Argentina.

La suelta de libros es un acto simbólico y político a la vez. “Aunque habitualmente encontremos los libros en una librería a determinado precio, no se trata de mercancías como cualquier otra; es un objeto portador de cultura donde circulan las ideas, la literatura, el conocimiento. Y ésa es la esencia de la bibliodiversidad”, sintetiza la editora Constanza Brunet, de Marea.

“Si el libro fuera sólo una mercancía, como editores sólo deberíamos optimizar la ganancia y apostar por aquellos autores y libros ya consagrados o temas comerciales que nos garanticen una venta alta. En un mundo así, el panorama cultural se vería empobrecido casi hasta la miseria. Por eso apoyamos la circulación alternativa del libro. La suelta de libros es una actividad cultural pero también lúdica, que ya viene haciéndose en muchos países, que puede hacer cada uno en su lugar, que implica participación colectiva. Un microacto político”, define la editora.