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martes 16, noviembre de 2010

El Tornú se suma a los reclamos por las crisis de la salud porteña

Los trabajadores del hospital Enrique Tornú realizaron hoy un paro de 24 horas para reclamar por la falta de materiales básicos,  un tomógrafo y  mejoras en materia de seguridad ante algunas situaciones de violencia que vivió el personal por el déficit de insumos.   

 Personal médico, no médico y miembros de la comunidad del Hospital Enrique Tornú decidieron en asamblea abierta realizar un cese de actividades y marchar hacia la Avenida Triunvirato para denunciar el grave desabastecimiento de insumos básicos, falta de seguridad, mantenimiento y otros problemas estructurales.

"La falta de insumos básicos como guantes, jeringas, y medicamentos hacen imposible nuestro trabajo diario, lo que nos obliga a denunciar junto a los trabajadores del hospital y a algunos vecinos, esto que parece ser un ahorro en salud por parte de la actual gestión", dijo  Gabriel Rosenstein, profesional del Hospital Tornú.

Esta mañana cortaron la avenida Triunvirato al 3700 durante casi una hora para hacer pública la crisis que atraviesa el centro de salud dedicado a la atención de enfermedades infecciosas. 

El déficit de material indispensable para el tratamiento de los pacientes se ha transformado en una situación repetida en la mayoría de los centros de salud porteños.  En este caso, se suman la falta de un tomógrafo, de computadoras, problemas en el servicio de enfermería y el cierre de una sala para la atención de cuadros de tuberculosis. 

"El  Tornú es un referente en tuberculosis. Sin embargo, la sala de internación para esos enfermos está cerrada, en un momento en que esa enfermedad creció en la ciudad de Buenos Aires así como la desnutrición", precisó Rosenstein. 

Ante el crítico panorama, los trabajadores de la salud denunciaron  algunos episodios de violencia  contra los profesionales, como consecuencia del deterioro de la atención por la falta de recursos indispensables.  "Fueron episodios menores, pero no hay que minimizarlos. Una agresión verbal, un empujón, otra agresión física, una amenaza también son hechos de violencia grande porque alteran la relación médico-paciente", sostuvo  José Gilardi, titular de la Asociación de Médicos Municipales porteños.
 
Por su parte, Gabriel Rosenstein, explicó que "habitualmente son situaciones con familiares de pacientes que, frente a la importante demanda de atención, si uno no les puede resolver el problema se violentan".