Meta verso

Hace quince años, el Centro Metropolitano de Diseño se instaló en Barracas con la propuesta de brindar apoyo a emprendedores de la Ciudad y, especialmente, del sur porteño. Si bien nunca terminó de afianzar ese objetivo, los nuevos proyectos parecen, incluso, alejarse. Promoción de la industria gamer y competencias con inscripción en dólares, en medio de un barrio con necesidades urgentes.

Meta verso

Sin haberse convertido nunca en lo que se prometió, el Centro Metropolitano de Diseño (CMD) de Barracas se va alejando todavía más de los vecinos. Lejos de incorporar territorialidad y ofrecerse como sede de propuestas verdaderamente dedicadas al desarrollo de emprendedores o residentes de los barrios del sur, el Gobierno porteño dio a finales de 2025 un paso claro en dirección opuesta a esa idea. Pero, a la vez, más próxima a su modelo de gestión. 

La administración macrista lanzó en esa sede el programa “BA IN GAME” (BIG), que ya empezó a convocar a jugadores, influencers, empresas locales e internacionales a utilizar el lugar para su formación y crecimiento. En la última semana, sumaron las competencias: con inscripción en dólares, “teams” del exterior y una dinámica sin ninguna referencia con lo que pasa paredes afuera, por las calles de Barracas.

De las promesas al ocaso

El CMD es en sí otra muestra de las políticas impulsadas en el PRO que prometen ayudar a corregir la desigualdad de acceso, en este caso, a los espacios de creación e innovación. Se inauguró en 2010 (primera gestión de Mauricio Macri), en el galpón de 14 mil metros cuadrados y adoquines internos donde supo funcionar el Mercado de Pescado, en Algarrobo 1041. El postulado prometía “poner el diseño al servicio del desarrollo productivo, creativo y cultural de la Ciudad y especialmente, del barrio de Barracas”.    

En el período inicial, hubo iniciativas como un Laboratorio de Fabricación Digital colaborativo y talleres varios de carpintería o tapicería, por citar algunos, con coordinación con las Cámaras sectoriales y la propia UBA. Pero luego pasaron los años y aquel espíritu se fue apagando. Al tiempo que, permanentemente, fue visible la nula coordinación con instituciones u organizaciones referentes del barrio. 

Un sector del CMD está dispuesto para que se instalen los principales clubes de e-sports del país: empresas como KRU (del Kun Agüero) o 9Z Team (aliada con Globant).

Por caso, organizaciones como la Fundación TEMAS, de permanente presencia en la cercana Villa 21-24, hizo constantes propuestas para poder hacer actividades allí. Y pese a la gran cantidad de lugar ocioso con el que cuenta, les fue negado. Apenas fueron invitados para concurrir a las reuniones que se realizaron con el IVC en el marco de la relocalización del Camino de Sirga.

En paralelo, se acumulaban eventos como el “Buenos Aires Runway”, donde se desfilaban modelos de los diseñadores más caros del país, o se habilitaba una fiesta de música country con carros tipo food trucks. Este particular historial registra hasta la presencia de la mismísima Michelle Obama, en visita oficial como Primera Dama, para dar una charla de autosuperación para las mujeres, bien alejada de la realidad socioeconómica barrial.

“BA IN GAME”, todavía más lejos

Si esta muestra de los quince años de funcionamiento del Centro Metropolitano de Diseño sirvió para medir la lejanía que presentó con el territorio, la llegada del programa “BA IN GAME” lo aceleró profundamente. Jorge Macri anunció en noviembre pasado la conformación de nodo territorial especializado en el desarrollo de videojuegos. Y la montó en este espacio de Barracas, a cargo del Ministerio de Desarrollo Económico, que hoy dirige Hernán Lombardi.

Dispuso de tres zonas diferenciadas. Una de formación académica (donde tendrán sus prácticas alumnos de la UADE que cursan materias vinculadas a las licenciaturas en Desarrollo de Videojuegos), otra destinada a startups o emprendimientos de videojuegos y, finalmente, la dispuesta para que se instalen los principales clubes de e-sports del país: empresas como KRU (del Kun Agüero), 9Z Team (aliada con Globant), Bestia o Shinden, de las que forman parte raperos o artistas famosos. Reconocidos streamers, al mismo tiempo, harán sus transmisiones dentro del edificio.

A su vez, las compañías del sector que se muden recibirán beneficios por parte del Gobierno de la Ciudad, que no les cobrará alquiler, les dará acceso a los laboratorios de sonido, imagen y realidad virtual, y las sumará a capacitaciones y encuentros con inversores. 

Una cercanía llamativa con una industria que se desarrolló en el país en el último tiempo con buenos números (95 millones de dólares al año de facturación), pero con proyectos aislados y de nicho, distinta a otras áreas de la economía del conocimiento que pueden ser más aplicables en políticas públicas. Y, sobre todo, con escasa articulación con la zona, que no es mencionada en las condiciones ni propuestas.

En el medio de este repentino interés del Gobierno de la Ciudad por el “gaming”, hay un nombre: Rodrigo Figueroa Reyes, publicista cercano a los Macri, quien emigró a España y creó FiResports, una empresa de videojuegos que se consagró a nivel mundial. Cuando parecía ocupado en su nueva tarea, el empresario fue repatriado por la actual gestión capitalina y diseñó piezas publicitarias que ya se ven a la luz, como la que dice “Buenos Aires, Ciudad más linda del mundo”. Casi en simultáneo, se dio a conocer la idea de BIG.

Hacia adentro

Esta situación, que se formalizó en noviembre pasado, está trastocando el día a día del CMD. “BA IN GAME” fue tomando de a poco la enorme superficie del edificio, lo que afecta y trastoca el día a día de las y los trabajadores. Rosabel Vizgarra es una de ellas. En diálogo con Sur Capitalino, elige referirse en pasado sobre el CMD: “Fue un orgullo arquitectónico con muchos premios y con el objetivo de generar oficios que después de los años `90 habían desaparecido, enseñando a trabajar y apoyando al emprendedor”. 

La trabajadora afirma que, desde la instalación de “BA IN GAME”, se está llevando a cabo una “reorganización” de la administración del edificio, que supone un vaciamiento de las actividades antes coordinadas por la Dirección de Emprendedores del Gobierno porteño y menor cantidad de personas para menos tareas. 

“Las dos estructuras que se encargaban del día a día del CMD ya no funcionan aquí, se fueron al Edificio Canale. La única autoridad que va a quedar en el predio va a ser la del nuevo proyecto, y las áreas operativas se deberán poner a su disposición. Y a todos los laburantes que están en planta permanente, los reubicaron en otras reparticiones”, detalla Rosabel.

La incertidumbre es todavía mayor teniendo en cuenta que, por la fecha, hay receso en los cursos de oficios que se dictaban durante el año dentro del Centro de Formación Profesional Nº35 que funcionaba allí. Y es una incógnita si los habilitarán desde marzo o deberán mudarse. 

Paredes afuera

Fernanda Yacuzzi vive en calle Algarrobo, frente al CMD. Desde ese lugar pudo ver la mutación del espacio, del cual reconoce aspectos que pudo aprovechar durante estos años, y que denuncia que se perderán. “Yo estudié marketing digital, e hice el curso de operaria de máquina de coser y funcionaron bastante bien. Y se hacían algunos eventos que eran públicos, no lucrativos. Siempre, luchando contra el desinterés del Gobierno de la Ciudad, que por ejemplo nunca le colocó un cartel en la puerta al lugar que detalle lo que se hacía. O dejó que el piso del auditorio, que era de una madera muy linda, esté hoy destruido por la falta de mantenimiento”, dice.

La vecina enumera estos hechos propios del Centro de Diseño con otros tantos que se acumularon en los últimos años en esta zona de Barracas. Y que tienen como factor común, el abandono oficial y la falta de claridad. “Primero cerraron la Estación Yrigoyen y dejaron esas cuadras hechas un pueblo fantasma. Después, levantaron los adoquines de calle Algarrobo y la transformaron en una pista para que puedan pasar camiones. Y este año, antes de BIG, instalaron el Centro TUMO dentro de un área del CMD donde funcionaba un pequeño museo, que recordaba el Mercado de Pescado. Todo eso lo quitaron de un día para el otro. Y esto empezó a ser un desfile de camiones de gran porte, que destruyen las cloacas, han hecho caer cables dañando postes, con movimientos extraños y sospechosos”, describe Fernanda.

Este periódico se contactó con el área de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad, para conocer los argumentos que sostienen el desarrollo de este proyecto. La versión oficial no tuvo respuestas directas a las preguntas que se habían formulado, acerca de cómo son los convenios con las empresas de videojuegos y cuál es el rol que cumple la administración en los eventos que se realizan en el CMD. 

Con un breve texto, justificaron la iniciativa con el fin de “conectar a referentes de la industria con emprendedores, desarrolladores y el ámbito académico, promoviendo instancias de formación, mentorías, networking y eventos que impulsen el intercambio de conocimiento y la generación de nuevas oportunidades”. La decisión de instalarlo en el espacio de Barracas, sostuvieron, se basó en “la posibilidad de concentrar infraestructura, programación y actividades en un mismo lugar”, y la convivencia con el recientemente lanzado “TUMO”.

Sobre el rol del Gobierno de la Ciudad en el proyecto, lo restringieron al “acompañar y potenciar la agenda del gaming, poniendo a disposición infraestructura y planificación orientada al desarrollo de esta industria de alto potencial de crecimiento”.

Realidad simulada vs realidad 

En esa dirección, durante enero, “BIG” sumó una nueva actividad que describe el modelo de gestión del nuevo proyecto. El CMD albergó el “Circuito Counter 2026”, del que participaron equipos de toda Latinoamérica, abonando una inscripción de 700 dólares y que repartió 20 mil dólares al conjunto vencedor. El evento tuvo el sponsoreo de la mencionada FiReSports, de Crónica TV y de Lotería de la Ciudad, además de otras marcas de la industria.

A finales de febrero llegará la segunda edición del año y ya hay otras cuatro agendadas en 2026, todas en la sede de Algarrobo 1041, presentada en las convocatorias directamente como “BIG”, y dejando de lado cualquier mención al CMD.

Serán días en los que este histórico espacio de Barracas profundice mucho más aún la distancia con el barrio que lo aloja. Donde la dinámica del “Counter Strike” proponga a los jugadores sumergirse en una realidad virtual en la que salen a disparar o capturar terroristas en un paisaje moldeado en Estados Unidos. 

En simultáneo, paredes afuera, los vecinos y vecinas de Barracas escucharán las sirenas por los incendios en conventillos, los ruidos de disparos por gatillo fácil, los gritos y peleas por la tensión social. El hedor del hacinamiento, la falta de agua o cloacas, los cortes de luz serán para ellos y ellas, 100% realidad. Y con los Gobiernos que le deben dar respuesta, atentos a la realidad virtual de los videojuegos.