Santa Felicitas: la emblemática iglesia celebra sus 150 años
El próximo viernes 30 de enero, se conmemorará los 150 años de la inauguración de la iglesia Santa Felicitas, ubicada en la calle Isabel la Católica 520, un edificio construido por la familia Álzafa para preservar la memoria de su hija Felicitas, asesinada por un pretendiente despechado. Actualmente el templo es monumento histórico nacional.

La iglesia surgió del deseo de sus padres, Carlos Guerrero y Felicitas Cueto Montes de Oca, para honrar la trágica vida de su hija, luego de su asesinato en 1872, ocurrido en ese mismo lugar. Sus torres elevadas hacia el cielo simbolizan la fe y la esperanza que emergen incluso de los momentos más dolorosos.
La vida de Felicitas Guerrero estuvo marcada por la tragedia. Tenía 18 años cuando sus padres arreglaron, como era usual en la época, su casamiento con Martín de Alzaga, que tenía 50 y era un adinerado estanciero. Tuvieron un hijo, Félix, que murió de fiebre amarilla en 1869. Felicitas quedó embarazada de su segundo hijo, quien murió al nacer, un día después de enviudar de su padre.
Felicitas pudo sobreponerse, conoció a otro estanciero, Samuel Sáenz Valiente con quien anunció su compromiso en la quinta de Barracas, el 29 de enero de 1872. Pero Enrique Ocampo, que estaba enamorado de ella desde antes de su casamiento con De Alzaga, le reprochó que fuera a casarse con otro y la mató de un tiro por la espalda.
Los Alzaga construyeron la iglesia y colocaron en la entrada unas impactantes esculturas de mármol de Carrara que se tallaron en Roma: De Alzaga a la derecha, Felicitas y Félix a la izquierda.
La figura de Felicitas fue creciendo con los años hasta convertirse en un ícono. La iglesia está atravesada por muchos mitos: dicen que su fantasma aparece de blanco, que carga con lo que queda de un viejo vestido de época.
La iglesia fue declarada monumento histórico nacional en 2012. Para sus 150 años, la actividad central será la misa de acción de gracias, el viernes 30 de enero a las 19, con la presencia del obispo Vicario de la Zona Centro de la Arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor Alejandro Giorgi.
Pero el sacerdote rector de la Santa Felicitas, Carlos Peteira, que reparte sus días entre el hospital pediátrico Pedro de Elizalde, ex Casa Cuna, donde es el capellán, y el templo de Barracas, tiene agendado diferentes encuentros con funcionarios para conseguir la restauración del edificio. Confía en que las autoridades puedan aportar los fondos o impulsar algún programa de mecenazgo para realizar todas las obras que requiere la iglesia y que exceden las posibilidades del Arzobispado porteño, de la que pasó a depender recién en 2018.
El edificio fue construido por el arquitecto argentino-alemán Ernesto Bunge, el mismo que diseñó el Normal 1 y la demolida penitenciaría en lo que hoy es Parque Las Heras.
Fuente: Clarín