El Boliche de Roberto cumple 133 años
El mítico bar notable, ubicado en el corazón de Almagro, cumple 133 años. Se inauguró el mismo día que el Mercado del Abasto y, desde entonces, por sus mesas pasaron las voces de las grandes figuras del tango. Hoy es un punto de encuentro para los amantes del género y quienes se acercan por primera vez con una grilla tanguera continuada de lunes a lunes.

El bar abrió sus puertas en 1893 en la esquina de Bulnes 331 y Presidente Perón, atravesó más de un siglo de transformaciones y hoy continúa abierto de lunes a lunes, con cuatro grupos de música en vivo por noche, con entrada gratuita y regenteado por dos mujeres.
Fundado por el asturiano Francisco Pérez con el nombre “Casaquinta”, en sus inicios fue un almacén de ramos generales con despacho de bebidas y palenque en la entrada para que los carreros descansaran sus caballos.
Con el paso del tiempo, el espacio fue transformándose hasta convertirse en uno de los lugares de encuentro alrededor de la música popular y, particularmente, del tango. Hace aproximadamente 35 años que el tango y la música en vivo ocupan un lugar central en su identidad.
Desde 2020, con los últimos coletazos de la pandemia, la gestión del boliche está a cargo de Laura Quiñones y su hija Merlina, dos mujeres que sostienen la continuidad de este espacio histórico dentro de una escena cultural tradicionalmente vinculada a figuras masculinas.
Por allí pasaron y se formaron generaciones de músicos y cantores. Osvaldo Peredo desarrolló gran parte de su carrera en el boliche, mientras que Ariel Ardit aprendió allí a cantar tango, además de haber recibido a numerosas figuras fundamentales de la música popular argentina.
Pero la historia del Boliche de Roberto no se limita a los nombres que pasaron por su escenario. El lugar constituye, desde hace décadas, un espacio de resistencia cultural, donde la música funciona como una forma de encuentro, transmisión y construcción de identidad.
En un momento en que muchos espacios culturales encuentran dificultades para sostener su actividad, el Boliche de Roberto continúa funcionando todos los días y manteniendo una propuesta basada en el encuentro, la música en vivo y el acceso gratuito.
Cumplir 133 años no significa solamente conservar una historia: significa seguir formando parte de ella. El Boliche de Roberto continúa siendo un lugar donde se escucha, se toca, se canta, se aprende y se transmite una determinada manera de habitar la ciudad, la cultura y la vida.
133 años después de su nacimiento, el viejo boliche sigue abierto. Y el tango sigue sonando.