El Isauro abrirá un espacio cultural en La Boca
En tiempos de crisis y fragmentación, la comunidad de la escuela Isauro Arancibia resiste y apuesta a la cultura como espacio de encuentro, de creación y de proyección colectiva. El 21 de noviembre, abrirá sus puertas Espacio Isaurino en Martín Rodríguez 764.

El centro cultural será una extensión del Isauro Arancibia, una institución que lleva 28 años brindando educación, contención y oportunidades a chicos en situación de calle en el sur porteño.
Con este nuevo espacio, buscan intervenir en la realidad cotidiana del barrio y abrir nuevas posibilidades de participación a través de la cultura y el arte, con especial atención a las problemáticas que atraviesan las personas en situación de vulnerabilidad social. El objetivo es construir un espacio comunitario capaz de promover derechos, generar oportunidades y fortalecer los lazos entre quienes comparten el territorio.
El edificio donde funcionará el Centro Cultural fue cedido por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) y alberga también el Centro de Integración Social (CIS), un espacio habitacional que cobija actualmente a 30 estudiantes y proyecta ampliar su cupo a 40 vacantes para fortalecer sus proyectos de vida.
El proyecto contó con la cooperación de la organización Ingeniería Sin Fronteras Argentina que coordinó las tareas de puesta en valor del lugar.
El coordinador del CIS, Miguel Meira, contó que la apertura busca sumar respuestas frente a las problemáticas habitacionales del barrio. En cuanto a las actividades proyectadas, Meira afirmó: “Primero la cultural, la artística, productiva, también la laboral. Hay intención de que muchos de los productos que realizamos con talleres laborales en la escuela se puedan vender acá. Pero también poner a servicio de la comunidad este centro cultural. Entendiendo que a muchos les cuesta acceder a un espacio propio y de participación colectiva. Entonces es esto, poner al servicio de la comunidad nuestro edificio”.
En un contexto marcado por las dificultades económicas y la profundización de las desigualdades, los referentes de la institución conciben a la cultura popular no como un mero entretenimiento, sino como una herramienta de resistencia frente a las políticas oficiales.
En ese sentido, la integrante del equipo de coordinación de la escuela, Marianela Polverini, fundamentó el posicionamiento político y pedagógico del espacio: “Los principales obstáculos son la crisis social, la falta de tiempo libre y la fragmentación de la vida. Por eso creemos que la cultura es una acción una práctica anti corriente a las políticas estatales o sea una praxis de resistencia y creación colectiva”.