La fuerza de sostenerse entre mujeres

La Compañía Menganas revoluciona la escena del circo territorial. A través del humor y la acrobacia, transforma los mandatos de género en una obra de arte. El proyecto creado por docentes de la Isla Maciel invita a las infancias a descubrir un espacio de juego, pertenencia y libertad.

La fuerza de sostenerse entre mujeres

En la Isla Maciel, acá nomás, donde el Riachuelo abraza las historias de Barracas, La Boca y Avellaneda, el arte está revolucionando los corazones. Desde hace diez años allí funciona la Escuela Municipal de Circo de la Isla Maciel. A partir de esa matriz comunitaria que cruza el movimiento con las necesidades y esperanzas de los pibes y pibas del barrio, nació a comienzos de este año la Compañía Circense Menganas.

El grupo está integrado por seis mujeres, artistas y educadoras que día a día sostienen la dinámica de la escuela: Luciana "Lula" Barral (directora de la institución), Sofía María Giménez (vicedirectora), Lali Di Pasqua (profe de trape, de entrenamiento de adolescentes y adultos y de circo integral para adolescentes e infancias), Vicky Magalí Marecos Taltabull (profe de acrobacia de dúo, verticales, troupe y circo integral), María "Lunita" Villanueva (profe de aro, juegos teatrales, flexibilidad y circo integral) y Giovanna "Gio" Gorena (profe de circo integral de los más chiquitines). Se definen como obreras del arte y activistas del circo social, transmutadoras y gestoras de nuevos mundos. Son mujeres que se encontraron en el escenario, construyeron familia y convirtieron la escuela en una usina de oportunidades que abre sus puertas a la comunidad.

En este espacio, Gio representa un conmovedor puente generacional: ingresó a la escuela como alumna durante su infancia, creció en la pista y hoy, convertida en profesora y trabajadora cultural, integra el elenco.

“El proyecto de esta escuela fue abrir una puerta para mostrarles que hay posibilidades. A todas nos pasó que el circo nos salvó la vida”.

Aunque el cuerpo docente de la escuela es diverso, Menganas nació de una pulsión exclusivamente de mujeres. "Surgió por la necesidad de juntarnos entre nosotras. Si bien somos nuevas como compañía, hace mucho que trabajamos juntas acá en la escuela", asegura Lula Barral. Un impulso que combinó el deseo latente con la autogestión: "Habíamos propuesto hacer una función con los compañeros de la escuela, pero justo los varones no podían o no contestaban. Dijimos: 'Bueno, nosotras ya somos algo, ¿no?'. Fue un poco accidental y un poco que el deseo estaba ahí".

Entre la máquina de coser y el vuelo acrobático

La primera obra de la compañía, Casa de Amas, invita al público a pasar por el mundo que estos personajes viven a diario como mujeres y que eligen cambiar. La propuesta apela al lenguaje poético del circo y a una escenografía cargada de simbolismo, para reflejar el agotamiento, los roles prefijados y las múltiples exigencias que pesan sobre las mujeres de los barrios populares.

"Las primeras ideas fueron en base a nuestras propias vidas, siendo cada una madre, estudiante y todos los roles que desempeñamos a la vez. Queríamos mostrar las cosas que nos suceden en lo cotidiano. Y el proyecto de esta escuela fue desde un principio abrir una puerta para mostrarles a las pibas y pibes que hay posibilidades. A todas nos pasó que el circo nos salvó la vida", destaca Sofía.

En el despliegue escénico, los personajes atraviesan la rutina del barrido, la cocina, el cosido y el cuidado de las infancias. "Estamos en un conventillo literal con la escenografía, la máquina de coser de la abuela puesta en el escenario... todas minas y hartas de lo que nos está pasando", explica Lali.

Sin embargo, un quiebre poético irrumpe en la escena: el personaje más joven (Gio), cansada del mandato heredado, funciona como el detonante que despierta a sus compañeras. A través del juego y el circo, los objetos cotidianos se transforman. La escoba se vuelve elemento de equilibrio, los utensilios de cocina se convierten en malabares y la fatiga diaria se disuelve en una construcción colectiva donde el circo reencuentra a las mujeres en escena.

El punto culminante del espectáculo rompe con uno de los estereotipos más arraigados de la tradición circense. Históricamente, las estructuras acrobáticas y las troupes de mano a mano han ubicado al varón en el rol de "portante" (la base sólida y fuerte) y a la mujer en el de "volante" (la figura liviana). Menganas subvierte esta lógica y entre ellas se sostienen, se elevan y forman estructuras humanas de triple altura. "Nos parece super interesante e importante mostrar que hay mil posibilidades y no es necesario que sea un varón gigante el que te levante: nosotras nos podemos sostener entre nosotras", señala Lula.

Feminismo territorial

La dimensión “sorora” de Menganas responde a un feminismo territorial y afectivo. En la Isla Maciel, donde muchas jóvenes enfrentan maternidades tempranas y horizontes limitantes por la sobrecarga de tareas de cuidado, la presencia de estas docentes y la proyección del espectáculo abren preguntas indispensables. Durante los ensayos, y en las meriendas y cenas compartidas (alimentan a diario a 50 niñas, niños y adolescentes), las conversaciones sobre la posibilidad de elegir otros proyectos de vida o habitar el cuerpo de otra manera surgen con naturalidad.

"A las pibas les preguntamos qué quieren hacer cuando sean grandes o si conocen mujeres que no sean madres, para abrir la curiosidad y mostrar que hay otras opciones además de lo que hizo nuestra mamá o la tía. Es muy importante desdoblar eso y mostrar lo que es ser mamá, pero también que hay otras perspectivas", reflexiona Luna. Para las infancias de la zona, la escuela y la compañía representan una ventana de contención y transformación concreta. 

En el escenario, la experiencia interna de las artistas dialoga de forma directa con la mirada del espectador. "Una vez me di cuenta, en plena función, de un increíble diálogo de pareja que se estaba dando en silencio. Esa mujer se estaba sintiendo identificada… Hay una linda complicidad que se da con ellas en ese momento, que nos conmueve y nos moviliza", relatan sobre lo que experimentan al actuar.

Con el objetivo de seguir convocando a las familias y despertar el juego en las infancias, Menganas prepara su próxima presentación. La cita es el sábado 17 de octubre en las instalaciones del Instituto Municipal de Teatro de Avellaneda (IMTAA). Una oportunidad para acercarnos al universo del circo y presenciar una propuesta donde el arte, la fuerza de las mujeres y la magia del barrio se abrazan sobre la misma pista.

 

Redes 

@escuelacircomaciel.mda y @Cia.menganas