La ternura y la crueldad
Sergio Pisani es artista. Vive en La Boca y la retrata con sensibilidad a través de la pintura y la fotografía. “El obturador de su cámara se activa ante la injusticia”, dice uno de los textos que acompañan su nueva muestra que puede visitarse en el Museo Quinquela Martín.

En la bajante. La ternura y la crueldad es la nueva muestra del fotógrafo, artista y docente Sergio Pisani que se puede ver en el Museo Quinquela Martín hasta el 12 de julio. La exposición presenta un recorrido por los últimos 25 años de su carrera y reúne fotografías y pinturas sobre el barrio de La Boca, donde vive desde que tiene 2 años. Evitando las manifestaciones pintoresquistas que reproducen la imagen turística del barrio, Pisani revela aquellos costados frecuentemente borrados de las calles boquenses y sus protagonistas, que permiten encontrar belleza y ternura entre los resquicios más profundos de la crueldad.
-¿Cómo nace tu vínculo con el dibujo y la fotografía?
-Creo que tanto mi viejo como mi vieja me influenciaron en el dibujo. Creo que ahí está el caldo de cultivo, sumado a que me encantaban las historietas, así que cuando llovía si no podía salir a potrear en el barrio, me quedaba dibujando en unas hojitas finitas que me traía mi abuelo de sobrantes de una imprenta. Con la fotografía fue otra relación, mi viejo era fotógrafo y a veces de chico lo teníamos que acompañar con mi hermano a sostener la segunda luz. La relación con el oficio fotográfico fue raro: me gustaba tomar fotos pero no en fiestas y comuniones. Cuando fui creciendo fui dejando los sociales, y me dediqué a mis hijes, paisajes urbanos y naturales, fotografías de calle, etc.
-¿Qué significa para vos exponer en el Quinquela?
-Era una idea que tenía hace años, pero nunca me animaba porque me faltaba "fe" en el proyecto. Fue determinante el encuentro con Víctor Fernández, el anterior director del Museo. Nos cruzamos en la calle, en La Boca, y me dijo que quería que expusiera. Me sorprendió y me dio una gran responsabilidad. Lo más valioso fue que me dio libertad absoluta para exponer lo que quisiera, sin límites. Lamentablemente, esa apertura cambió drásticamente con la nueva administración.
-¿Qué esperás que suceda cuando alguien se detenga frente a tus obras?
-Lo que más deseo es que la gente realmente vea y sienta, que no haga "zapping" con las imágenes. No me interesa tanto que digan "qué lindo". Lo que busco es que las fotos sean pequeñas ventanas para ver realidades que tenemos a centímetros de la nariz y que a veces elegimos ignorar: desde la belleza de un paisaje sencillo hasta la dramática situación que viven tantas familias, niños, trabajadores y desocupados, producto de políticas crueles que surgen del egoísmo. Sé que una muestra no cambia el mundo, pero es mi granito de arena en una lucha que, sin duda, debe ser colectiva.
“Es un artista del dolor y la belleza. En sus fotos, en sus pinturas hay un punto de vista casi excluyente: el que registra y, más aún, testimonia el padecimiento de aquellos a quienes les tocó habitar el lado desfavorable de la crueldad. Y, sin embargo, su ojo, su mano, siempre dan con eso tan inasible y esquivo que llamamos belleza”, define Pedro Lorenzo Lespada en uno de los textos que acompañan la muestra. El otro curador, Humphrey Inzillo, periodista cultural y amigo de Pisani, describe: “En su obra, escribe Inzillo, convive una composición plástica rigurosa con una emotividad visceral, acaso una de sus características más sobresalientes”.
Dónde y cuándo
La muestra puede visitarse hasta el 12 de julio en la Sala Stagnaro del Museo Benito Quinquela Martín, en Av. Pedro de Mendoza 1835, La Boca.