Las Nietas de Rubí
Tienen entre 21 y 24 años y un gran talento vocal. Nacieron en La Boca, se formaron en el Grupo de Teatro Catalinas Sur y hoy cumplen un sueño, subir al escenario su propio espectáculo, con un repertorio de canciones popularizadas por mujeres y mucho humor.

Es viernes primero de mayo, feriado, y son las tres y media de la tarde. El encuentro con Las Nietas de Rubí es en la esquina boquense de Galdós y Necochea, en el bar Boca a Boca. Afuera, el barrio tiene un ritmo extraño: sobre Olavarría los comercios siguen abiertos; sobre Almirante Brown, en cambio, parece domingo. Hay gente haciendo asados en la vereda, celebrando el Día del Trabajador entre familia y amigues. Antonia, Delfina y Zoe esperan sentadas en una mesa junto a la ventana. La conversación arranca hablando de locro, del Club Nápoles y de referencias compartidas del barrio.
Mora Torras, Zoe Mitre, Antonia Iriarte, Delfina Pereyra, Alma Santiago y Lola Guillén tienen entre 21 y 24 años. Todas oriundas de La Boca y formadas en instituciones culturales del barrio, como el Galpón de Catalinas y la escuela de música Carlos Della Penna. Seis mujeres, cantantes y actrices que, desde 2024, conforman Las Nietas de Rubí.
La idea de formar un grupo de mujeres jóvenes que interpretaran canciones a capella, fue de Cristina Ghione, artista de gran trayectoria en el ámbito teatral, tanto arriba como abajo del escenario. Es letrista de dos obras emblemáticas del Galpón de Catalinas: Venimos de muy lejos y El fulgor argentino, entre muchas otras.
Rubí era un personaje que Cristina interpretaba en una obra llamada Las Amaro: una madre que, junto a sus tres hijas, hacía números en vivo durante las funciones de cine, entre cambio y cambio de rollo.
“Primero empezamos con arreglos de canciones que ya tenía Cristina: tangos, milongas, rancheras. Después surgió la propuesta que incorporemos canciones de nuestra generación”, explica Antonia sobre los inicios. Así nacieron los cruces musicales que definen el espectáculo titulado Las Nietas de Rubí ensayan. 100 años de historia. De Gardel a María Becerra, cuya trama gira en torno a un regalo musical por las nietas para esa abuela imaginaria.
“De repente aparece una mezcla entre El amor de mi vida, de María Becerra, y Rubias de New York, de Gardel. Esos enganches además son temáticos. Si uno habla de desamor, el otro también”, cuenta Antonia. “Además son graciosos y sorprenden al público”, agrega Delfina. “Empezar con un tango y seguir con un tema actual, o al revés”.
El espectáculo funciona también como un homenaje a las mujeres artistas, letristas, intérpretes y cantantes. Todo el repertorio responde a esa premisa común; canciones compuestas o popularizadas por mujeres. Entre las artistas contemporáneas aparecen figuras como Cazzu y María Becerra, “porque se plantan y se diferencian musicalmente de las otras mujeres jóvenes de la escena actual”, coinciden. Lali Espósito es otra de las artistas que admiran y respetan.
La idea de formar un grupo de mujeres jóvenes que interpretaran canciones a capella, fue de Cristina Ghione, artista y letrista de Venimos de muy lejos y El fulgor argentino.
Ensayan una o dos veces por semana. El objetivo no es solo sostener el espectáculo, sino seguir transformándolo: ajustar arreglos, incorporar canciones nuevas, perfeccionar su técnica y mantener vivo ese diálogo entre generaciones que atraviesa toda la propuesta. Todo el trabajo es a pulmón. Además de ellas seis y de Ghione, el proyecto cuenta con la participación de María Inés López, encargada del vestuario y parte de la producción y prensa. “Es un camino de mucho aprendizaje”, resumieron.
El proyecto, cuentan, también es una forma de imaginar un futuro posible dentro del arte. “Es un diálogo permanente que tenemos con Cristina, porque esto también es una posibilidad laboral para nosotras”, cuenta Zoe. “Cristina vivió toda su vida dedicándose al arte. Quizás nosotras también podamos. Pero en el contexto actual, con un trabajo tradicional tampoco podés independizarte, estudiar o proyectar una familia. Siendo artistas y mujeres, menos que menos”. Aun así, a pesar de los obstáculos, ya vienen cosechando varios éxitos; el futuro pinta prometedor y tienen muy buena acogida por parte del público.
Nacidas como grupo en 2024, a fines de ese mismo año fueron teloneras de la murga uruguaya Agarrate Catalina en el Teatro Coliseo Podestá de La Plata. En 2025 hicieron funciones durante dos meses en el Teatro de la Máscara, en San Telmo, y otros dos en el Teatro Belisario, sobre la calle Corrientes.
“Hacer temporada fue un desafío enorme. Llenar una sala con capacidad para sesenta u ochenta personas todos los fines de semana es mucho trabajo. Hay que tener paciencia, tolerancia a la frustración y perseverancia”, reflexionó Zoe. Saben de qué hablan. Todas crecieron en familias vinculadas al arte y al teatro comunitario, así que desde chicas mamaron el amor por el escenario y hoy se sienten acompañadas y contenidas para sostener su propio proyecto.
En La Boca ya actuaron en varios espacios culturales como El Sueñero, Jacinto, El Nápoles y tuvieron su primera experiencia al aire libre en el festival del Paseo de la Cultura Boquense, donde cantaron frente a vecinos y vecinas en apoyo a un proyecto que busca el desarrollo de esa zona del barrio pero con inclusión. “Fue un privilegio total cantar a la orilla del río, para nuestros vecinos, al lado de los puentes”, recordaron.
Las próximas funciones de las Nietas de Rubí serán el 22 de mayo en el Teatro Comunitario de Los Pompas (Av. Brasil 2260) y el 23 en Sala 420 (calle 42 N°571), en La Plata, donde ya actuaron el mes pasado y fueron invitadas nuevamente.
Mientras afuera el feriado sigue entre humo de parrillas y mesas familiares, ellas hablan del escenario como un oficio. Ensayar, gestionar salas, convocar público, sostener un grupo y seguir apostando al arte también es un trabajo. Uno que, como sus canciones, mezcla herencia, deseo y perseverancia.