En su nombre

La Escuela Media 6 nació en 2009 de la lucha de la comunidad de la Villa 21-24 para que su barrio tuviera una secundaria pública. Con esa raíz y una fuerte identidad construida en todos estos años, estudiantes y docentes votaron que lleve el nombre de María Ester Peralta, miembro de la primera Junta Vecinal desaparecida por la dictadura.

En su nombre

La Escuela Media 6 nació en 2009 de la lucha de la comunidad y los vecinos de la Villa 21-24, hasta entonces, un barrio sin secundaria pública. En estos diecisiete años de vida construyó una fuerte identidad en el barrio, pero le faltaba algo: un nombre. Fiel a su historia, la elección fue democrática y fruto de un largo proceso participativo entre estudiantes, docentes y vecinos. Con orgullo podrán decir desde ahora que la escuela se llama María Ester Peralta, en homenaje a una de las integrantes de la primera Junta Vecinal del barrio, detenida-desaparecida, con un embarazo en curso, durante la última dictadura militar.

El proceso comenzó hace aproximadamente un año y medio y reunió a estudiantes, docentes y otros integrantes de la comunidad. 

La búsqueda comenzó hace un año y medio y reunió a buena parte de la comunidad alrededor de una pregunta: “¿Qué nombre representa la identidad de una escuela de la Villa 21-24?”.

La respuesta de los estudiantes y docentes a Sur Capitalino es colectiva. “Lo que les contamos es producto de un trabajo en conjunto entre estudiantes, el barrio y el empuje de las profesoras María Laura D´Urbano, Giselle Vitullo, Liliana Mumeli y Eugenia Vega”.

“Como miembro de la primera Junta Vecinal, María Ester soñó con una vida digna para su comunidad y ahora hay una escuela que lleva su nombre. Justicia poética, ¿no?”.

Las profes cuentan que surgieron propuestas vinculadas con la memoria y la lucha por condiciones de vida dignas, especialmente por la historia de quienes integraron la primera Junta Vecinal. También apareció la fuerte presencia de la comunidad paraguaya, la identidad latinoamericana y la pertenencia territorial.

Hubo encuentros, encuestas, propuestas y votaciones. Participaron familiares de integrantes de la primera Junta Vecinal y miembros de la Comisión de Derechos Humanos de la Villa 21-24. Finalmente, se conformó una terna: María Ester Peralta, Latinoamérica Unida y Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

La votación duró tres días y participaron estudiantes, docentes, auxiliares de portería, familias y egresados y egresadas. También fueron invitados referentes de instituciones y organismos que acompañaron a la escuela en distintos momentos de su historia. 

¿Por qué llamar María Ester Peralta a esta escuela?

Para la profesora Liliana Mumeli, una de las involucradas, la respuesta está en la historia del propio barrio. María Ester Peralta llegó a la Villa 21-24 con sus hijos desde Guaymallén, Mendoza tras huir de la violencia de género. Como tantas otras personas que migraron hacia el barrio, encontró allí refugio, familia y una comunidad por la que luchar.

Fue parte de la primera Junta Vecinal de la Villa 21-24, que reclamaba condiciones de vida dignas y servicios básicos como agua, electricidad y una salita de salud. Daba apoyo escolar, un vínculo directo con la escuela que hoy lleva su nombre. A fines de abril de 1976 fue secuestrada junto a otros integrantes de la Junta, entre ellos su pareja, Oscar Zalazar. María Ester estaba embarazada de entre cinco y siete meses. El bebé que esperaba nació en cautiverio y hoy, con alrededor de 50 años, aún desconoce su verdadera identidad. Testimonios de sobrevivientes permitieron reconstruir que estuvo detenida en el centro clandestino Puente 12 y que también habría pasado por la Comisaría 44 de Liniers.

Hay una razón que vuelve más significativa su presencia: “Nos gusta pensar que María Ester Peralta, como miembro de la primera Junta Vecinal, soñó con una vida digna para ella y para la comunidad a la que pertenecía”, dice Liliana. “Y que también hoy pertenece, está presente y ahora hay una escuela que lleva su nombre. Justicia poética, ¿no?”.

¿Por qué hay que seguir impulsando los valores de Madres y Abuelas con los estudiantes?

“Es necesario tener memoria, conocer la verdad y que se haga justicia. No queremos gobiernos que nos quiten libertades democráticas. Hoy atravesamos tiempos adversos y tener presente a personas como Madres y Abuelas, a María Ester, es pensarnos como protagonistas para defender derechos ya conquistados, y de hecho estamos en retroceso: tenemos que detener operativos como ‘Tormenta Negra’. Y pensamos en María Ester imaginando que sería la abuela o tía de unx estudiante nuestrx. Eso, claro, no lo sabemos porque nos lo quitaron al secuestrarla”, dice Liliana.

En segundo lugar, cuenta la docente, “salió Latinoamérica Unida, porque el barrio está poblado por personas de distintos lugares de la región y porque somos pueblos que compartimos la misma historia y lucha, y debemos unirnos y pensarnos como hermanos/as”. Además, resumió: “Que haya ganado la opción de ‘María Ester’ que representa memoria, compromiso social y defensa de los derechos humanos, es un orgullo y una confirmación de los valores de la comunidad”.

Poco después de la elección del nombre, la comunidad educativa organizó un cambio de baldosas gracias al colectivo “Baldosas x la Memoria” a los pies de la Casa de la Cultura del barrio. “Se pusieron los nombres de los integrantes de la primera Junta Vecinal y las militantes sociales desaparecidas que frecuentaban el barrio”.

¡Que vivan lxs estudiantes!

Denise López y Azul Ríos son estudiantes de 4°C de la orientación de música. Ambas acercaron sus palabras a Sur para poder sentir de cerca la importancia del rol de las pibas y los pibes en esta construcción. “La noticia fue muy bien recibida”, dice Azul. “Le da identidad a la institución y refleja valores importantes para el barrio. Hubo mucha participación en todo el proceso”.

-¿Qué representa para vos el nuevo nombre y por qué la juventud debe tener memoria?

-Azul: Es una manera de mantener viva su memoria y de reconocer a una persona que forma parte de la historia de nuestro barrio. María Ester y los otros detenidos desaparecidos vivieron en nuestros barrios, caminaron por las mismas calles. Incluso podrían ser familiares o parientes lejanos de algunos. Conocer sus historias nos ayuda a entender mejor nuestro pasado, a valorar los derechos que tenemos hoy, para construir una sociedad que no olvide lo que ocurrió.

El proceso democrático tuvo acompañamiento estudiantil en la realización de carteles y producciones en distintas materias. Aportaron ideas y decidieron qué expresar en estas presentaciones. “Para votar, los estudiantes se acercaban a la dirección, recibían una lista con las opciones, marcaban la que preferían, depositaban su voto en una urna y firmaban el registro correspondiente”.

Denise dijo que “los chicos están contentos con el nuevo nombre porque en general toda la comunidad estaba de acuerdo”. Y subrayó: “Al fin cuando nos pregunten de qué escuela somos podamos decir venimos de la escuela María Ester Peralta y no solamente decir venimos de la Escuela 6 de Barracas”. Además, la estudiante admite que con el cambio de nombre “hacemos que cada vez más personas conozcan del tema”. Y cerró su idea: “No permitamos que esa época se repita. Levantamos nosotras la voz por las que ya no están”.

-¿Por qué hay que seguir levantando la consigna del Nunca Más?

-Azul: Nos recuerda la importancia de no olvidar lo que ocurrió durante la última dictadura militar. Significa comprometernos como sociedad para que no vuelvan a repetirse la violencia, persecución y violación de los derechos humanos. Todo esto nos ayuda a reflexionar sobre los jóvenes de esa época. Muchos estudiantes militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y reclamaron por derechos, como el boleto estudiantil. Hoy contamos con el boleto estudiantil para trasladarnos y estudiar. Por eso creo que seguir levantando la consigna del "Nunca Más" es una forma de mantener viva la memoria y de trabajar para que los hechos como los ocurridos no vuelvan a repetirse.

 

La búsqueda que continúa 

Cuando la secuestraron el 29 de abril de 1976, María Ester Peralta “Mary” tenía dos hijos y estaba embarazada aproximadamente de cinco meses. Desde entonces, la familia busca a ese niño o niña que nació en cautiverio hace 50 años y aún no conoce su verdadera identidad. 

En abril de 2025, Sur Capitalino entrevistó a Gladys, la hermana de Oscar Zalazar, pareja de María Ester. Cuando le preguntamos qué le diría al sobrino o sobrina que sigue buscando, esto nos decía:

“A ese bebito, que hoy es un hombre o mujer de 48 años, que cumplirá 49 este año, le diría que mire todas estas fotos. Los que quisieron separarnos pudieron haber logrado su objetivo por un tiempo, pero no siempre será así. Que en algún momento va a sentir el llamado de la sangre, de la verdad, y vendrá a nuestro encuentro. Acá hay una familia que lo espera con muchísimo amor. Imaginate, yo me quedé sola. Mi familia hoy es grande porque la hice yo con cinco hijos y cinco nietos. Me están ayudando a buscarlo/a, con campañas, con Abuelas. Acá estamos, una familia que espera con mucho amor”.

 

Si tenés dudas

Si naciste entre 1975 y 1983 y tenés dudas sobre tu identidad podés comunicarte con Abuelas de Plaza de Mayo al +54 11 4384 0983 o con la Conadi al 0800-222-266234. El trámite es gratuito, personal y confidencial.