La llama de la memoria

Familiares, estudiantes y organizaciones barriales colocaron una baldosa que recuerda a Ricardo Cittadini en Plaza España, el último lugar donde fue visto con vida antes de ser secuestrado por policías de la comisaría 28 de la Federal. Ricardo tenía 21 años y era militante de la Juventud Universitaria Peronista. 

La llama de la memoria

Ricardo Cittadini tenía 21 años cuando lo vieron por última vez. Estaba en Plaza España de Barracas mirando un partido de bochas. Hacía tiempo para encontrarse con un tío, cuando tres policías de la Federal se lo llevaron. Era 17 de agosto de 1976, martes, feriado. Y allí, en el enorme parque con forma de triángulo, también estaba Ricardo Camino Gallo, un militante uruguayo refugiado en Buenos Aires. Y también se lo llevaron. Los dos fueron trasladados a la Comisaría 28, ubicada a cuatro cuadras, en Av. Vélez Sarsfield 170. Ricardo, el uruguayo, sobrevivió. Fue liberado y se volvió un testigo clave. El otro Ricardo, santacruceño, estudiante de Ciencias Económicas de la Universidad de La Plata y militante de la Juventud Universitaria Peronista, sigue desaparecido. Hoy, casi 50 años después, una baldosa lo recuerda en el mismo lugar por donde Ricardo caminó en libertad por última vez.   

El acto de homenaje se realizó durante la soleada mañana del 12 de noviembre. Pero su preparación había comenzado tiempo antes, cuando estudiantes y docentes del terciario Normal 5, elaboraron la baldosa que ayer, tres trabajadores del bar La Flor de Barracas colocaron cerca del mástil de la plaza. Rodeado de imágenes de Ricardo y del abrazo de familiares, amigos, vecinos y militantes, Roberto, su hermano, toma el micrófono: “Esperamos que la memoria de Ricardo, la lucha y los ideales por los que vivió no se apaguen y sigan presentes, en este presente tan regresivo. Y que sigamos peleando por un mundo mejor, con justicia social, que es posible”, se emociona y enseguida recuerda a su mamá Catita, quien antes de morir a los 99 años, pudo escuchar la sentencia contra dos de los responsables del secuestro de su hijo y dejar a su familia la enseñanza de una lucha por verdad y justicia tan firme como amorosa. “Recordar a mi abuela me emociona mucho, esa lucha desde el amor, que mantuvo viva la memoria y que a nosotros siempre nos llegó con mucho cariño. Así que estar acá, poder transmitirlo a nuestros hijos y recordar a Ricardo y su militancia, es continuar su lucha”, reafirma Rosario, sobrina de Ricardo, sosteniendo fuerte una foto de su tío que mira a cámara vestido de corbata marrón y saco beige. 

“Serán los jóvenes de hoy quienes mantendrán encendida la llama de la memoria, que luego será volcán, de las y los 30 mil”.

El último en hablar es Pablo Llonto, abogado de la familia Cittadini desde el regreso de la democracia y querellante en decenas de juicios por delitos de lesa humanidad. “Ricardo es una calle en Gregores, una baldosa en La Plata y ahora una en Barracas -repasa con su voz paciente que siempre acaricia-. Porque la manera más fuerte de mantener la historia es mantener la memoria de aquellos militantes revolucionarios como Ricardo. Y serán los jóvenes de hoy los que mantendrán encendida la llama de la memoria, que luego será volcán, de las y los 30 mil”.

Una tela blanca, como el pañuelo de las Madres, cubre la baldosa color tierra. Los familiares de Ricardo la toman de sus cuatro puntas y con suavidad la apoyan en el pasto. “Homenaje al militante popular Ricardo A. Cittadini Sánchez secuestrado por el terrorismo de Estado el 17-08-1976. Barracas Memoria Encendida, Escuela Normal 5, Barrios x Memoria y Justicia”. El mensaje queda al descubierto y desde ahora, cada persona que pise Plaza España sabrá que, hace 50 años, un joven que soñó una patria más justa caminó bajo estos mismos árboles por última vez. 

-- Al cierre de esta edición, la baldosa amaneció vandalizada. "Les duele la Memoria, seguiremos recordando y luchando", repudiaron decenas de organizaciones. 

 

Condenados

El ex comisario de la Federal Miguel Alcides Viollaz y el ex sargento primero Nicomedes Mercado, ambos de la Comisaría 28 de Barracas, fueron condenados por el secuestro y las torturas a Ricardo Cittadini. Pablo Eduardo Romanow y Esteban Alberto Vilella Paz, policías de guardia esa noche, aún no fueron juzgados. Quedó demostrado que la seccional funcionó como centro clandestino de detención y torturas. Sin embargo, aún sigue sin ser señalizada.