Nacer en el sur

Un informe de la Defensoría Pública porteña puso en números el mapa de la pobreza infantil en la ciudad más rica del país: en las comunas 4 y 8, el 58% de los niños, niñas y adolescentes son pobres, frente al 10% del norte. Son más de 214 mil los menores de 17 años que viven en malas condiciones ambientales y unos 100 mil que ni siquiera tienen garantizada su alimentación. La marca de la desigualdad.

Nacer en el sur

El Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad de Buenos Aires publicó en abril el informe Infancias y adolescencias en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que analiza la situación de niñas, niños y adolescentes porteños y vuelve a poner en evidencia que la desigualdad en la ciudad tiene un mapa claro. Según el informe, la comuna 4 tiene un 58,1% de sus chicos menores de 17 años pobres, casi ocho veces más que la comuna 12, con un 7,6%.

En 2024 las infancias y adolescencias representaban el 23% del total de la población de la ciudad, aunque distribuidas de manera heterogénea en el territorio. La Comuna 4 (donde se encuentran Barracas y La Boca junto con Nueva Pompeya y Parque Patricios) aparece como uno de los territorios “más jóvenes”: concentra el 9,8% del total de niñas, niños y adolescentes, lo que la ubica como la segunda comuna con mayor población infantil, solo por detrás de la vecina Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo), también en el sur porteño. Además, con relación al total de sus habitantes presenta una alta proporción de infancias: el 28,8% de quienes viven en la Comuna 4 tienen entre 0 y 17 años, muy por encima de comunas del norte como la 2 (Recoleta) y la 14 (Palermo), donde este grupo representa el 12,9% y 16,6% de su población, respectivamente.

El informe destaca que si bien la situación de pobreza en la ciudad es mucho menor que en el conjunto de la Nación (24,2% versus 37,8% al cuarto trimestre de 2024), los valores correspondientes a las personas en situación de indigencia son similares (6,5% para CABA y 7,3% en el total del país a la misma fecha), lo que remarca el carácter crítico y estructural de las privaciones materiales en la ciudad. 

En la Comuna 4, casi seis de cada diez chicos y chicas son pobres, convirtiéndose así en la comuna con mayor proporción de infancias en esta situación.  

Al analizar la pobreza e indigencia por hogares y ya no por personas, se destaca que aquellos ubicados en la zona sur (28,1%) y aquellos que tienen niñas y niños menores de 14 años (31,9%) presentan mayores niveles de vulnerabilidad. Por último, el informe señala que el 37,9% de las niñas, niños y adolescentes de la ciudad reside en hogares en condición de pobreza (261 mil personas en ese grupo etario). 

Sin embargo, estos promedios ocultan brechas profundas entre los distintos barrios porteños. En las comunas 4, 1 y 8 -donde se ubican las villas más grandes de la ciudad-, las infancias en situación de pobreza son más de la mitad (59,1%, 57,9% y 56,2%, respectivamente). Dicho de otra forma, 6 de cada 10 chicos que habitan estos barrios son pobres. La Comuna 4 lidera el ranking con el 59,1%. En contraste, en el corredor norte los niveles son considerablemente más bajos: 7,6% en la Comuna 12; 9,7% en la 13; 12,9% en la 2 y 15,2% en la 14. La pobreza divide el mapa de la ciudad en dos espacios claramente diferenciados. 

La investigadora Ianina Tuñón, del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), advierte que la pobreza infantil en la Ciudad presenta rasgos estructurales y refuerza su segmentación territorial: “La Ciudad de Buenos Aires es la que tiene menos pobreza infantil del país, pero no es la que tiene menos indigencia”, señala en el informe. Según explica, la pobreza más extrema no está dispersa, sino “guetizada”: concentrada en barrios específicos del sur, particularmente en las comunas 4 y 8.

De esta forma, “los chicos nacen con desigualdades según el hogar en el que llegan al mundo, incluso desde la gestación”, sostiene. Las condiciones materiales, nutricionales y emocionales de las familias inciden directamente en el desarrollo temprano, en una etapa clave para el desarrollo físico y cognitivo.

Estas brechas iniciales impactan de manera directa en las trayectorias de vida posteriores (ver recuadro). Los enfoques que reducen la desigualdad a una cuestión de mérito individual no solo invisibilizan los condicionantes estructurales, sino que además cargan las tintas sobre quienes enfrentan las mayores desventajas. 

Falta de servicios e infraestructura

Las comunas donde viven más niños, niñas y adolescentes, como ya dijimos, son la 4 y la 8. Y son, también, las que registran peores condiciones de vida. Así lo determina otro estudio, llevado a cabo por el Partido Integrar a partir de datos del INDEC. El informe da cuenta que estos barrios del sur muestran peores indicadores de infraestructura y habitabilidad que los del norte y, además, "tiene una estructura demográfica que aumenta las exigencias". Concentra más hogares con presencia de menores de 17 años y al mismo tiempo tiene una presencia de adultos mayores superior al promedio. “Esto implica una doble presión: más demanda de educación, cuidados y contención por un lado, y más demanda de salud y asistencia por el otro", señala el informe presentado en febrero de este año.

Según el estudio, el 5,9% de los hogares porteños utiliza garrafa para cocinar. En la comuna 4 ese porcentaje asciende a 21,7% y en la comuna 8 alcanza el 34,4%. Es decir, en esta última comuna, más de uno de cada cuatro hogares no accede a gas de red. En tanto, en las comunas del norte el uso de garrafas es marginal y se ubica por debajo del 1%.

El acceso al agua también presenta diferencias marcadas entre las zonas de la Ciudad. En todo el territorio porteño el 2% de los hogares no cuenta con conexión formal, pero en la comuna 4 el porcentaje es de 3,3% y en la comuna 8 el indicador casi triplica la cifra promedio.

Los números reflejan también que la comuna 4 tiene un 5,8% de hogares con “baños precarios o inexistentes” y la comuna 8 supera el 10%, cuando el promedio porteño es de tan sólo 2%. En el total de CABA, el 8,4% de los hogares presenta algún grado de hacinamiento. En la comuna 4 la cifra sube a 13,8% y en la comuna 8 alcanza el 16,7%. Cuando se mide en personas, el contraste es aún mayor: 13,6% en el promedio de la Ciudad frente a 24,4% en la Comuna 8.

“La probabilidad de vivir hacinado en el sur es muy superior a otras zonas de la Ciudad. El rezago ocurre donde hay más demandas presentes y futuras y también una carga relevante de adultos mayores. En este contexto, la brecha de infraestructura y habitabilidad pesan más y se vuelven más visibles en términos de bienestar”, concluyó.