Tomas en el Pellegrini y el Nacional en reclamo por la Ley de Financiamiento Universitario

La medida fue decidida este martes en asambleas y se suma a los diferentes reclamos de la comunidad educativa para que el Gobierno cumpla con la Ley de Financiamiento que asegure la continuidad del funcionamiento de las universidades nacionales y los secundarios dependientes de la UBA.  

Tomas en el Pellegrini y el Nacional en reclamo por la Ley de Financiamiento Universitario

Durante todo el día y en distintas asambleas, los estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini decidieron arrancar con la medida de fuerza, que se extenderá por tiempo indeterminado. 

Los jóvenes, organizados a través de sus centros de estudiantes, denuncian que el ajuste en las partidas destinadas a las universidades nacionales y sus colegios compromete no sólo el funcionamiento cotidiano de las instituciones sino también las condiciones laborales de los docentes. Según explicaron los representantes estudiantiles, la ocupación no implica una suspensión total de las actividades: los alumnos podrán elegir adherirse o no, mientras se preparan clases públicas y diversas iniciativas abiertas al público con el objetivo de dar mayor visibilidad al reclamo.

Francisco Pitrola, presidente del centro de estudiantes del Nacional Buenos Aires, destacó que la acción apunta fundamentalmente a poner en evidencia las dificultades que enfrentan las instituciones ante la demora en la implementación de la ley.

La norma establece mecanismos automáticos de actualización presupuestaria, pero su vigencia se encuentra frenada mientras el Gobierno nacional y la Justicia definen el esquema de recursos. Mientras tanto, desde el oficialismo se impulsa un proyecto alternativo que condicionaría esos ajustes a ciertos umbrales de inflación.

Por su parte, Tomás Aparisi, representante de la agrupación estudiantil Punto de Fuga, minoría en el Centro de Estudiantes del Pellegrini expresó a El Destape: “Más allá de las distintas posturas políticas que lleva cada agrupación dentro de la escuela, entendemos que la situación dentro de nuestro colegio es insostenible. Nos damos cuenta cuando nuestros docentes renuncian por la falta de salario, que no llegan a fin de mes”.

Aparisi denunció que la escuela a la que asiste “se cae a los pedazos”. “Tenemos paredes que están rotas, tenemos goteras. En algunas aulas, agujeros donde literalmente se puede ver el cielo y vemos que esas no son condiciones dignas para cursar”, graficó y añadió: “Entendemos que estamos en una escuela privilegiada, porque es una escuela que es reconocida por su prestigio y su calidad académica en todo el país, pero que ese prestigio no es magia, sino que es la vocación y la formación académica de los docentes que hoy están renunciando”. Concretamente, contó que, “en lo que va del año”, ya “renunciaron 27 docentes”.