A 11 años de Ni Una Menos
El colectivo feminista vuelve a las calles bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos”. Las alarmantes cifras, el desmantelamiento de las políticas públicas de género y el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años hallada asesinada en Córdoba son clave en esta nueva marcha que cobra carácter de imprescindible.

La movilización está prevista para el miércoles 3 de junio a las 17 frente al Congreso Nacional, desde donde volverán a reclamar justicia por Agostina Vega y por todas las víctimas de la violencia machista.
Las organizaciones convocante dieron una conferencia de prensa este lunes en la Ciudad de Buenos Aires, donde las referentes del colectivo señalaron que el caso de la joven cordobesa expone las fallas de las instituciones encargadas de prevenir y actuar ante las violencias de género. Definieron el caso como una “desidia organizada desde el Estado” y apuntaron especialmente contra la actuación judicial.
Según el informe especial elaborado por el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3205 víctimas letales de violencia de género en Argentina. Del total, 3144 corresponden a femicidios directos y vinculados, 46 a transfemicidios y travesticidios y 15 a instigaciones al suicidio. El relevamiento indica que durante estos once años se produjo una víctima letal de violencia de género cada 30 horas y un femicidio cada 31 horas.
Asimismo, el informe señala que el 85% de los agresores pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima, mientras que el 63% de los hechos ocurrió en la vivienda de la víctima o en un domicilio compartido con el agresor. También advierte que al menos 2714 niñas, niños y adolescentes quedaron huérfanxs como consecuencia de estos crímenes.
El desmantelamiento de políticas públicas de género llevado a cabo por el Gobierno nacional, el desprecio por los feminismos, sumado a la precarización de la vida y el incremento de las desigualdades, tiene como resultado un impacto directo en el endeudamiento de los hogares, la feminización de la pobreza y las sobrecargas de las tareas de cuidado que reducen las posibilidades concretas de construir autonomía y desarrollar estrategias de salida frente a situaciones de violencia.
Frente a este contexto, desde Ni una menos, remarcaron que la respuesta seguirá siendo colectiva. “Contra eso armamos una comunidad en cada barrio, en cada escuela, en cada salita. Contra eso hicimos redes y desde allí nos vamos a movilizar y construir protección y cuidado para las vidas que queremos vivir”, concluyeron.