Otra mirada sobre Malvinas

Memoria de la espera. Bajo ese nombre, crece un proyecto parido en La Boca que ya reunió más de 1.200 fotos tomadas por conscriptos enviados a la guerra. Las imágenes, que conforman una muestra, un libro, un documental y un material educativo, permiten asomarse al combate en las islas a través de las cámaras de los soldados 44 años después.     

Otra mirada sobre Malvinas

“Fue algo un poco mágico. Había como un aura de silencio, respeto, conexión y escucha”, dice Diego Sandstede, fotógrafo e impulsor de “Malvinas, memoria de la espera”, un archivo de fotografías tomadas por los soldados conscriptos durante la guerra de Malvinas en 1982. Lo que describe es el encuentro de un grupo de alumnas y alumnos del nivel primario del Normal 5 de Barracas, que el año pasado visitaron la muestra que organizaron en el bar La Flor. Algo parecido volvió a vivir este año, cuando hicieron dos murales con las y los estudiantes del nivel secundario, que pegaron unas fotos gigantes, que se arman como un rompecabezas.

La historia de esa muestra nació hace casi diez años cuando Sandstede y Martín Felipe editaban los libros en pequeño formato que acompañaban las muestras anuales de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA). Ahí dieron con los dos primeros archivos de los soldados, que tenían fotos bien distintas de las que hacen los fotógrafos profesionales. 

“Son fotos de cámaras familiares que algunos llevaron y otros pidieron después a sus familias. Son fotos de antes de los bombardeos que empezaron el 14 de mayo de 1982”.

“Las fotos que conocíamos eran pocas. Producto de la censura de la dictadura no había mucho material y lo que había eran unas fotos dramáticas, mediadas por la mirada de un profesional, que cuentan el drama que se estaba viviendo. Y estas fotos no. Una de las primeras que vimos era una foto de dos chicos abrazados, sonrientes, en un día de sol. Una foto en color. Decimos "Uy, ¿esto?". Empezamos a buscar y aparecieron varias fotos”, recuerda Sandstede, que tiene su estudio de fotografía en La Boca y vive en Barracas.

Ese libro, apoyado en las fotos de los ex combatientes Martín Borba y Mario Feroldi, generaron un impacto fuerte entre quienes visitaron la muestra anual de 2017. A partir de ese momento, decidieron construir un archivo y empezaron a recorrer los centros de ex combatientes para reunir el material. En ese camino, donde dejaron su rol como fotorreporteros para convertirse en otra cosa, se dieron cuenta de que tenían que registrar las entrevistas con los exsoldados. 

Bajo la alfombra

Ese recorrido los llevó, hasta ahora, por doce provincias y tienen previsto cubrir todo el país. Fueron incorporando más de 1.200 fotografías digitalizadas y más de cincuenta entrevistas con excombatientes que comenzaron a filmar. También toman notas de nombres, lugares y fechas de cada material incorporado para cumplir con las normas internacionales de catalogación y conservación.

“Entrar en este proyecto implicó meternos con un tema incómodo, poco tratado, poco visto, que se ponía siempre debajo de la alfombra. Creo que se cruzan varias cosas: sucedió durante la dictadura, fueron ocultados por el Estado cuando volvieron, les hicieron firmar un papel que decía que no podían hablar sobre lo que habían visto y vivido durante la guerra”, dice Sandstede. Y, más allá del miedo que generaba la dictadura, también los soldados -les contaron- no querían hablar para no angustiar a sus familiares y sus familiares no les preguntaban para no angustiarlos. El círculo fue perfecto.

Algo de eso se empezó a romper con el proceso de construcción del archivo que permite mostrar, además, un registro diferente de la guerra o, mejor dicho, de la pre guerra. “Son fotos de cámaras familiares, de las que se usaban para el típico registro de vacaciones o cumpleaños. Algunos se las llevaron cuando los llamaron para ir a la guerra, otros se las pidieron después a sus familias, porque se daban cuenta de que iban a vivir algo trascendente. Son fotos de antes de los bombardeos que empezaron el 14 de mayo de 1982, cuando ellos todavía estaban un poco más distendidos a pesar de que el tiempo se iba tensando, porque la comida tardaba en llegar, el clima se empezaba a poner más frío. Son fotos de compañeros”.

Agrega: “No tenían pretensiones de narrar nada, como hace el reportero gráfico, que construye la imagen, interviene en el punto de vista. En cambio, estas no, son fotos transparentes, sin mediación prácticamente”.

Un archivo vivo

El proyecto del archivo se fue ampliando –“está vivo, se hizo para mostrar y no para guardar en una caja”, dice Sandstede-. Fue un crecimiento lento y constante, que los llevó a organizar la asociación civil Fotografías, Sociedad y Memoria y a conformar un equipo de trabajo más amplio que ellos dos. Si no, hubiera sido imposible sostener un proyecto que pasó de ser un libro, a un archivo, a un audiovisual y a publicar un material pedagógico único en el país, el último paso de gigante que dieron y todavía no terminan de creer. 

Ese material, que construyeron con Zafarrancho Ediciones, fue el que desplegaron en el bar La Flor y que generó esa especie de magia. Es un sobre de cartón marrón, que tiene las islas impresas en tinta negra y cuando se abre contiene una carta y veinte fotografías tomadas por los conscriptos. Es una selección que respeta el tamaño original: algunas son más grandes, otras más pequeñas, con bordes redondeados o en ángulo recto.

Cuando abrieron ese sobre y sacaron las fotos sobre una mesa enorme, que se armó juntando muchas mesas pequeñas, Sandstede quedó impactado por lo que produjo en las y los alumnos: “Se encontraron con las fotos, con esos objetos de papel con imágenes y hubo un encuentro afectivo con la historia”.

 

De las fotos al mural

El archivo tiene una cuenta de Instagram que se llama @malvinas_memoriadelaspera e incluye un linktr.ee donde están las fotografías que se pueden descargar e imprimir para hacer murales. De allí salieron las fotos que pegaron este año en dos paredes, una exterior y otra interior, las y los alumnos de cuarto y quinto año del Normal 5, de Barracas.