Bajo Flores: el despliegue represivo como única respuesta

Más de 120 policías, camiones y topadoras formaron parte de otro mega operativo de seguridad llevado a cabo por el Gobierno porteño en un barrio popular de la Ciudad, en esta oportunidad, la villa 1-11-14 en Bajo Flores. El resultado fue tres chatarrerías clausuradas, el secuestro de drogas y autos como única respuesta frente a los vecinos que reclaman el acceso a servicios básicos y la urbanización.  

Bajo Flores: el despliegue represivo como única respuesta

La villa 1-11-14, ubicada en el barrio de Bajo Flores, es uno de los asentamientos más grandes de la Ciudad. Se conformó a partir de la unificación de tres barrios precarios durante la década de 1970 y, según datos oficiales, actualmente alberga a más de 40.000 personas distribuidas en unas 5.000 viviendas.

El operativo se desarrolló en el marco del “plan de ordenamiento urbano” impulsado por el Gobierno porteño que, según se informó, realizó más de 1.400 procedimientos saturación en barrios como Constitución, Saavedra, Retiro y Balvanera, principalmente en función de los datos relevados por el Mapa del Delito.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, que supervisó el despliegue de las fuerzas en el barrio, sostuvo: “No negociamos el orden ni la autoridad. Los que creen que vamos a condenar a los porteños a convivir con lo peor del conurbano, se equivocan. En esta Ciudad, el vale todo se terminó”.

Desde el propio Gobierno porteño indicaron que estos procedimientos forman parte de una estrategia más amplia de seguridad que incluye la Operación Muro, destinada a reforzar los controles en los accesos a la Ciudad desde la provincia de Buenos Aires, y la Operación Tormenta Negra, que movilizó de manera simultánea a más de 1.500 efectivos en 15 villas, además de operativos en estaciones de subte, centros de trasbordo y autopistas.

Como si la estigmatización y el amedrentamiento pudieran tapar la falta de políticas públicas de vivienda, infraestructura y espacio público para los sectores más postergados dentro del distrito más rico del país.

El mega operativo de Bajo Flores que incluyó, además del enorme despliegue policial, controles en la vía pública, inspecciones en comercios y tareas de limpieza y ordenamiento urbano, tuvo como resultado: el secuestro de drogas, la clausura de tres chatarrerías, la remoción de vehículos abandonados, la retención de 47 autos por irregularidades en la documentación y el desarme de estructuras precarias en distintos sectores del barrio.

Frente al ajuste de áreas esenciales, la espectacularización de la seguridad parece ser la prioridad del macrismo que la perfila como eje de su campaña para pelear la reelección el año próximo.