Duro informe sobre salud escolar en la Ciudad

Un relevamiento de la auditoría porteña advierte que estamos frente a un escenario de desprotección sistemática de las infancias y adolescencias donde se registra el retorno de enfermedades que estaban controladas, la aparición de nuevas problemáticas y la falta de registros.

Duro informe sobre salud escolar en la Ciudad

El informe también revela que la falta de personal de enfermería y la desarticulación entre hospitales y escuelas debilitó la capacidad del sistema para garantizar la vacunación y el seguimiento de los estudiantes. Esto provoca el aumento de patologías como el sarampión, la tos convulsa y la tuberculosis, que golpean con fuerza a niños, niñas y adolescentes. Entre 2024 y 2025, los casos de coqueluche se incrementaron en un 318%, mientras que las enfermedades febriles exantemáticas, como el sarampión y la rubéola, crecieron un 1212%, cifras que muestran la magnitud del retroceso sanitario.

En los distintos informes realizados desde el 2022 se detectan problemáticas estructurales persistentes como la falta de uniformidad y la insuficiencia de los datos estadísticos que impide medir la eficacia de las políticas de salud; dificultad en el acceso al segundo nivel de atención; ausencia de un sistema formal de derivaciones y la dependencia de gestiones informales para conseguir turnos de especialistas se repite a lo largo del tiempo; la disparidad entre los controles que se hacen en escuelas. Persisten los problemas de coordinación con el programa «Salud Visual», limitando la entrega de anteojos y la atención oftalmológica oportuna.

Además, en el informe del 2025 “detectaron inconsistencias graves entre los registros estadísticos del nivel central y los de los hospitales consultados, lo que impide una evaluación precisa del impacto del programa. A su vez, el 75% de los hospitales de la muestra no cumplió con la totalidad de la matrícula planificada debido a la falta de recursos humanos. También se detectó que, en las escuelas medias, varios hospitales no realizaron controles debido a la baja participación estudiantil o falta de personal”.

El informe también pone el foco en la situación provocada por las nuevas tecnologías: “el sistema escolar de salud no está preparado para enfrentar los riesgos derivados de la digitalización y las nuevas formas de adicción juvenil. La ludopatía online, el uso compulsivo de tecnologías y fenómenos como el ciberbullying y el grooming se expanden sin que existan protocolos de prevención ni dispositivos de salud mental específicos. La falta de una red articulada de contención deja a los jóvenes expuestos a problemáticas que afectan su desarrollo integral y que, en muchos casos, derivan en conflictos con la ley penal.

En este sentido, el informe es concluyente: No basta con detectar el problema en el aula; el Estado debe asegurar que la red de cuidados funcione de lo contrario genera de manera sistemáticas formas de desprotección social y sanitaria, caracterizado por la coexistencia de patologías reemergentes, que se suponían bajo control epidemiológico, y el surgimiento de nuevas amenazas psicosociales desatendidas que ponen en riesgo a niños, niñas y adolescentes de la ciudad.