De la Villa 21-24 a China: Juan, el pibe que irá al Mundial de Oficios
Tiene 18 años y desde los 12 se interesa por la albañilería. Hoy el oficio forma parte de su rutina de trabajo cuando no está en los talleres de la Escuela N°14 Libertad. Su vocación y el acompañamiento de sus docentes lo llevaron a competir en el Mundial de Oficios y ahora viajará a China para representar a la Argentina en la categoría “Construcción en seco”. Conocé la historia de Juan Palma y cómo llegó de Barracas a Shanghái.

Juan Palma es de Barracas, un pibe de la Villa 21-24. Vive por la zona de la ermita de San Cayetano, un poco antes de llegar a la calle Osvaldo Cruz donde casualmente se levanta un corralón. A los doce años, como muchos jóvenes del barrio, empezó su camino en la albañilería para ayudar a cargar la losa a un amigo sin saber que esas experiencias lo llevarían alguna vez a una competencia en China.
Sentados en el taller de la Escuela Técnica N°14, Libertad, nos contó que vive con su hermana que estudia arquitectura y su mamá que cuando se enteró de la noticia fue un mar de lágrimas. De orgullo, por supuesto. Juan trabaja en la construcción los fines de semana y feriados cuando no está estudiando: “Siempre me gustó la idea de hacer fuerza”, dice, sonríe.
La mayoría de su familia es paraguaya y, por parte de padre, tucumana. Hace unos 30 años que están en el barrio. Sus abuelos llegaron a la Villa 21-24 y construyeron su propia vivienda. Y como se sabe, es habitual que los jóvenes vean a los varones de la familia trabajar en la construcción y busquen otros caminos para alejarse de ese desgaste. Juan, en cambio, eligió abrazarlo desde otro lugar: “A mí siempre me gustó el trabajo pesado. Obviamente cansa pero a mí me gusta, lo disfruto. Lo que más me copa de trabajar en obras es el proceso. Ver cómo estaba y cómo lo dejamos cuando nos vamos”.
Los nervios por su primer viaje en avión, se mezclan un poco con la incertidumbre de la competencia en China. “Esto no lo hice en soledad, aprendí mucho con el acompañamiento y creo que mi mayor objetivo allá será disfrutar de cada día”.
Esa inclinación por el oficio y el detalle lo llevó a inscribirse en la escuela técnica del barrio. “Acá en la escuela me recibiré el año que viene de maestro mayor de obra. Después de eso, lo que me atrae un poco es la ingeniería pero al mismo tiempo no sé si quiero ir a la facultad. Es decir, me llama más hacer cursos de habilidades que quiero aprender como electricidad, gasista, plomero o cosas así”, admitió.
Su mirada sobre el entorno combina la satisfacción por el progreso colectivo con la lucidez de conocer de cerca la exigencia física del rubro. “Veo en el barrio cómo se levantan las casas y en parte me pongo contento que mis vecinos quieran proyectar, construir eso en el barrio. A la vez, veo cómo le pagan entre 40 mil y 60 mil la jornada a un ayudante de albañil y hay muchos que no les queda otra opción. Amigos me dicen que si tienen la posibilidad de no laburar más de eso lo harían sin pensarlo porque llegan a los 40 años con las espaldas hechas pelota”. Pero esto no detiene a Juan.
Esa cotidianeidad dio un giro durante una jornada de taller en la escuela. “Un día de la nada en el taller un profe me dijo 'che, mirá que yo te llevo a China', en broma. No le di mucha importancia porque creí que era joda. Otro día me llama y me dice que tenía que hacer una base y lo hice sin preguntar demasiado. Luego hicieron una reunión con los pibes de quinto y sexto año para contarnos la propuesta de WorldSkills (o Mundial de Oficios). Nos anotamos unos 16 estudiantes y competimos entre nosotros para ver quién quedaba como titular y suplente. También había un trabajo práctico muy largo sobre este tema del durlock. Terminamos quedando un amigo y yo luego de todo ese proceso”.
El certamen local organizó pruebas teóricas y prácticas intensivas en el rubro de Construcción en Seco. “El durlock se usa mucho para paredes divisorias. Tiene varios estilos de construcción”. Para superar la instancia de selección, los estudiantes debieron someterse a jornadas de entrenamiento de doble turno entre las 7:30 y las 18:00, ejecutando mediciones y montajes de precisión milimétrica.
“Una vez en la competencia, cada día tenía objetivos que completar a la perfección. Si pedían una estructura de 2 metros 30 centímetros no podía tener otra medida. Yo tuve algunos errores, y me bajoneé el día que terminé la competencia”, explicó. “Había dejado de armar un box unos veinte metros antes de terminar la competencia porque ya no daba más. Aún así, lo que me dijeron es que me vieron relajado. Yo había pedido si me dejaban poner música en mi teléfono”.
Pese a las dudas tras la evaluación final, Juan resultó seleccionado como el representante argentino en la categoría Construcción en Seco para el Mundial WorldSkills 2026 en Shanghái. El certamen internacional reúne a más de 1.500 competidores de 90 países en especialidades operativas e industriales. Juan integra una delegación local de cinco seleccionados que viajarán a China para competir también en las áreas de Instalaciones Eléctricas, Pastelería, Tecnología del Automóvil e Instalaciones Sanitarias.
“En la 21 se pusieron muy contentos por mí, no pueden creer que un pibe del barrio se va a ir a China. Cuando mi vieja se enteró obvio entró en llanto de alegría por mí”, dijo.
La oportunidad abre un horizonte nuevo, aunque reafirma sus lazos con el territorio. “Yo veo mucha juventud que quiere salir del barrio, me pongo contento cuando les va bien en aquello que les gusta. Veo por ejemplo muchos que ponen barberías, y de hecho yo también corto el pelo en mi casa, algo de eso manejo. A mí me pasa que me siento cómodo en mi barrio, en mi casa. Siento que si alguna vez me fuera, lo extrañaría”, contó.
El viaje a Asia a mediados de septiembre marcará un hito personal y profesional con apenas 18 años. “Nos iríamos catorce días. Una vez en China, tendremos excursiones a escuelas de allá, luego el lugar de nuestro trabajo y el tercer día ya arrancaría la competencia en sí. Tres días de seis horas y un cuarto de doce horas. Va a ser en un box muy parecido al que ya hago en la escuela”, resumió.
Los nervios por su primer viaje en avión, de un par de días, se mezclan un poco con la incertidumbre de la competencia en China. Juan expresa su agradecimiento con sus compañeros, docentes y toda la escuela Libertad. “Hasta una rifa organizó la cooperadora para tener un dinero por las dudas”, dice. Y cierra nuestro encuentro: “Esto no lo hice en soledad, aprendí mucho con el acompañamiento y creo que mi mayor objetivo allá será disfrutar de cada día”.